Jaime Aparicio Rodewaldt, el pionero del atletismo colombiano y primer medallista de oro del país en los Juegos Panamericanos, falleció este jueves 7 de mayo en Santiago de Cali a los 96 años de edad avanzada. Nacido el 17 de agosto de 1929 en Lima como hijo de caleños, llegó a la ciudad con apenas cinco meses y se convirtió en una figura legendaria del deporte nacional.
Su trayectoria brilló desde joven: en los Juegos Bolivarianos de 1947 conquistó oro en los 400 metros con vallas y plata en los 400 metros planos, mientras que en 1950 sumó otro oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. El hito mayor llegó en los Juegos Panamericanos de 1951, donde su medalla de oro lo posicionó como el primero de Colombia en esa cita continental. Representó al país en los Juegos Olímpicos de Melbourne en 1956, logrando el duodécimo lugar, antes de retirarse en 1958. Posteriormente, su influencia perduró en roles organizativos y de gestión deportiva.
Una vida dedicada al deporte más allá de las pistas
Arquitecto de profesión, Aparicio Rodewaldt extendió su legado como director técnico en los Juegos Panamericanos de Cali en 1971, donde además tuvo el honor de encender el fuego panamericano. Su contribución fue tan significativa que la Unidad Deportiva Panamericana de Cali lleva su nombre en reconocimiento a su impacto en el movimiento olímpico colombiano.
“El comité ejecutivo y su presidente, Ciro Solano Hurtado, lamentan profundamente el fallecimiento del exatleta, pionero y primer medallista de oro de Colombia en Juegos Panamericanos, Jaime Aparicio Rodewaldt y envía un mensaje de consuelo para todos sus seres queridos”.
Comité Olímpico Colombiano
“Su leyenda también se acrecentó después de su vida como atleta, ya que fue arquitecto e hizo parte de la dirigencia deportiva del país; ayudando en uno de los eventos deportivos más importantes de nuestra historia. Aparicio hizo parte de la organización de los Juegos Panamericanos Cali 1971”.
Comité Olímpico Colombiano
El Comité Olímpico Colombiano expresó sus condolencias más profundas a familiares, amigos y la comunidad deportiva, destacando que el legado de Jaime Aparicio Rodewaldt permanece vivo en el pasado, presente y futuro del deporte nacional, inspirando a generaciones de atletas colombianos.











