En una operación coordinada por la Oficina de Coordinación de Narcóticos (OCN) de Interpol en Colombia, cinco narcotraficantes colombianos fueron extraditados este jueves 8 de mayo de 2026 a las 10:00 a.m. desde el Complejo Aéreo de Bogotá hacia la Corte para el Distrito Este de Texas en Estados Unidos. Entre ellos destaca Jaider Díaz Carabalí, conocido como ‘El Papá’, junto a Adrián Nolberto Caicedo Villareal, alias ‘El Obispo’, Alfonso Meléndez Ballesteros, apodado ‘Poncho’, Enisberto José Maestre Fernández y Jairo León Gómez Urrego. El traslado se realizó en un vuelo chárter bajo estricta custodia de agentes de Interpol vestidos con uniformes negros, respondiendo a requerimientos judiciales de la mencionada corte estadounidense por delitos de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes y concierto para delinquir.
Esta extradición representa un duro golpe a las redes criminales que operan entre Sudamérica y Norteamérica, con incautaciones asociadas que superan las 1,5 toneladas de cocaína en los últimos cuatro años. La acción fue liderada por la Policía Nacional en conjunto con Interpol, desmantelando estructuras clave vinculadas al narcotráfico en regiones como el Pacífico, Urabá, Cauca, Nariño, Norte de Santander y Antioquia.
Perfiles de los capos extraditados
Jaider Díaz Carabalí, ‘El Papá’, encabezaba una estructura en el Pacífico y Urabá bajo la protección del Clan del Golfo, e incluso incorporó a exfutbolistas en sus operaciones. Por su parte, Adrián Nolberto Caicedo Villareal, ‘El Obispo’, utilizaba resguardos indígenas en Cauca y Nariño para instalar laboratorios de procesamiento y establecer rutas de salida de droga. Alfonso Meléndez Ballesteros, ‘Poncho’, simulaba ser un ganadero en Norte de Santander y Antioquia, pero estaba vinculado a la subestructura de Efrén Vargas Gutiérrez del Clan del Golfo, donde cobraba extorsiones o ‘vacunas’ a productores y transportadores. Enisberto José Maestre Fernández, un abogado, enfrenta cargos por obstrucción a la justicia, mientras que Jairo León Gómez Urrego está implicado directamente en el envío de cocaína hacia Estados Unidos.
Este revés judicial no solo interrumpe las cadenas de suministro de narcóticos, sino que fortalece la cooperación internacional contra el crimen organizado, enviando un mensaje claro a las bandas que buscan evadir la justicia colombiana y estadounidense.











