Sergio Fajardo, candidato presidencial y exgobernador de Antioquia, lanzó una dura crítica contra Abelardo de la Espriella, conocido como «el Tigre», a quien describió como «un fantoche, pero peligroso», en un extenso mensaje publicado en su cuenta de X (@Sergio_Fajardo). Esta reflexión surge en el marco del panorama electoral presidencial de Colombia, con la primera vuelta programada para el 31 de mayo, donde Fajardo cuestiona las candidaturas rivales y defiende la suya como la alternativa idónea para forjar una unión amplia frente a la polarización imperante.
En su tercera campaña presidencial, Fajardo advierte sobre los riesgos de una división política que podría favorecer a De la Espriella, cuya victoria en primera vuelta «no es improbable», según sus palabras. El candidato destaca que «muchas personas que piensan votar por Iván Cepeda empiezan a dudar», y critica a Paloma Valencia por un proyecto sostenido por el uribismo que «no alcanza a construir mayorías inclusivas». Además, cuestiona la capacidad anticorrupción de De la Espriella al afirmar que «no puede perseguir la corrupción quien se ha lucrado con corruptos».
Fajardo llama a reconstruir una mayoría democrática
Fajardo enfatiza la necesidad de alianzas amplias para la segunda vuelta, argumentando que «ni ‘la izquierda petrista’ ni ‘la derecha uribista’ lograrían derrotar a Abelardo de la Espriella por separado», y que «para derrotar a Abelardo se necesita una mayoría social y política que va mucho más allá del petrismo radical». Plantea un interrogante clave sobre la estrategia electoral: «¿De qué sirve ganar en primera vuelta y perderlo todo en segunda vuelta?», y concluye con un mensaje de esperanza: «El proyecto de Paloma sostenido por el uribismo no alcanza a construir mayorías inclusivas. ¿Qué hacemos? Todavía estamos a tiempo de reconstruir una mayoría democrática, progresista y moderada alrededor de nuestra candidatura».
«¿Nos rendimos? No. Hay alternativa. Y hay tiempo».
Sergio Fajardo, candidato presidencial
Este pronunciamiento de Fajardo se enmarca en un contexto de alta polarización entre petrismo, uribismo y la extrema derecha, donde busca posicionar su candidatura como el eje de una coalición moderada que evite la fragmentación política y construya mayorías inclusivas para enfrentar el desafío electoral.












