La Policía Nacional capturó a una psicóloga contratista de la Secretaría de Salud de la Alcaldía de Bello como parte de la Operación Alpha MASI, un esfuerzo investigativo internacional que desarticuló una red transnacional dedicada a la producción y comercialización de material de abuso sexual infantil en Medellín y el Valle de Aburrá. En total, once personas fueron apresadas, siete de ellas en Medellín, incluyendo familiares y allegados de las víctimas, una en Cartagena y tres en zonas de Estados Unidos, con todas enfrentando medidas de prisión preventiva.
La red operaba captando a menores de edad, desde bebés de diez meses hasta adolescentes de trece años, principalmente a través de madres, tías y amigas cercanas, para generar videos ilegales que se vendían en plataformas digitales, transmisiones en vivo y canales cifrados, generando ingresos estimados en 63 mil dólares, equivalentes a más de 227 millones de pesos. Los principales consumidores eran extranjeros, especialmente de Estados Unidos, lo que impulsó la colaboración entre autoridades locales colombianas e internacionales en esta pesquisa que culminó en las recientes detenciones.
Conmoción por el perfil profesional de la implicada
La captura de la psicóloga, quien mantenía un contrato con la Alcaldía de Bello desde mayo de 2025 y renovado para la vigencia actual, ha generado profunda inquietud debido a su rol en salud mental, especialmente porque al momento de su vinculación no registraba antecedentes penales, fiscales, disciplinarios ni con la Policía Nacional. La entidad municipal ya inició el proceso de cancelación del contrato, mientras los niños rescatados fueron puestos bajo protección institucional.
«Rechazamos la conducta delictiva y, de ser hallada culpable, esperamos que reciba toda la severidad de la ley»
Alcaldía de Bello
Los capturados enfrentan graves cargos como pornografía infantil agravada, explotación sexual comercial, proxenetismo agravado, acceso carnal violento y utilización de menores para la comisión de delitos, en un caso que expone la infiltración de redes criminales en entornos familiares y profesionales, dejando un impacto devastador en la comunidad de Medellín y sus alrededores.












