Más de 70 exintegrantes del Ejército Nacional comparecieron ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en una audiencia de consolidación de aportes de verdad, donde narraron 14 hechos de ejecuciones extrajudiciales conocidas como “falsos positivos” ocurridos en Norte de Santander entre 2001 y 2007. Estos testimonios, liderados por figuras como el magistrado presidente Mauricio García, el jefe del grupo de Análisis de la Información de la JEP Juan Felipe García, el representante de víctimas Beimar Abel Villamizar y el comandante compareciente Yerson Molina Álvarez, revelaron una competencia interna feroz entre soldados por presentar el mayor número de bajas, impulsada por la presión de superiores para inflar resultados operativos en municipios como Ocaña, Tibú, Convención, El Tarra, Ábrego y Cúcuta.
Los exmilitares detallaron el modus operandi: selección de jóvenes civiles, su retención e interrogatorio bajo presión física y psicológica, traslado a zonas remotas para simular combates, asesinato y posterior compra de armas y granadas para disfrazarlos como guerrilleros abatidos. En un caso específico, se gastaron un millón de pesos en un arma y una granada para encubrir el crimen. Entre las víctimas destacaron Albeiro Alfonso Montaño Santiago, retenido en enero de 2003 en Teorama por un señalamiento no verificado como informante de las Farc-EP, y José Martín Botello Ovalles, emboscado el 30 de diciembre de 2006 tras negarse a suministrar datos. Los comparecientes reconocieron haber recibido órdenes para presionar a los detenidos y presentar bajas ficticias como logros contra la guerrilla.
Patrón nacional con epicentro en Norte de Santander
El caso de Norte de Santander se erige como el origen de un patrón nacional de falsos positivos, donde esta modalidad alcanzó una de sus máximas intensidades, según explicaron los expositores. La audiencia busca resolver la situación jurídica de los comparecientes a través de aportes de verdad plena, reconocimiento de responsabilidad y reparación integral a las víctimas, con el magistrado Mauricio García enfatizando que estos hechos no pueden repetirse jamás en Colombia.
“El caso de Norte de Santander es excepcional porque expresa una modalidad nacional que alcanzó aquí una de sus máximas intensidades”
Juan Felipe García, jefe del grupo de Análisis de la Información de la JEP
“Buscamos que los comparecientes nos digan solamente la verdad y nada más que la verdad de lo que pasó con nuestros seres queridos”
Beimar Abel Villamizar, representante de las víctimas
Los testimonios también incluyeron confesiones directas como la de Yerson Molina Álvarez, quien admitió haber instruido a sus subordinados para presionar a los detenidos hasta obtener información y describió la dinámica como una competencia entre unidades, donde el que presentaba más resultados era el más destacado. Esta audiencia marca un paso crucial hacia la no repetición de estos crímenes de lesa humanidad en el marco del posconflicto colombiano.












