Falleció Totó la Momposina a los 85 años

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Por REPORTEROS ASOCIADOS DEL MUNDO

Celaya, México, mayo 19, 2026_ RAM _La colombiana Sonia Bazanta Vides, mejor conocida como Totó La Momposina, ha fallecido este martes 19 de mayo a sus 85 años. La noticia fue anunciada por el ministerio de Cultura colombiano con un mensaje en redes sociales.

El Ministerio de las Culturas lamentó la partida de la gran embajadora de la música del Caribe, cuyas honras fúnebres se realizarán en el Capitolio Nacional para rendir homenaje a más de seis décadas de legado artístico.

La cantante colombiana Sonia Bazanta Vides, conocida artísticamente como Totó la Momposina falleció a los 85 años de edad, así lo confirmó su mánager Carolina Gotok.

La legendaria cantautora y bailarina colombiana, tuvo su último respiro en Celaya, México, en compañía de su hija Angélica y sus nietos

De acuerdo con la información compartida por su representante musical, el cuerpo de la cantante será trasladado a la ciudad de Bogotá el próximo 27 de mayo, donde se le ofrecerá un homenaje en el Capitolio Nacional. Se espera que al lugar asistan familiares procedentes del exterior para rendirle tributo junto a la agrupación musical Los Tambores de Totó.

El retiró de los escenarios musicales de Sonia Bazanta se produjo tras su recordada participación en el Festival Cordillera, celebrado el 24 de septiembre de 2022 en el Parque Metropolitano Simón Bolívar de Bogotá.

Su partida deja un vacío invaluable en la cultura del país, pero consolida un legado que transformó la percepción de los ritmos tradicionales en el ámbito internacional.

Hablar de Totó la Momposina era hablar de Colombia. De una Colombia profunda, ribereña y ancestral. De las tamboras sonando en plazas calientes, de las gaitas atravesando las noches del Caribe y de las mujeres cantadoras que durante siglos conservaron la memoria de sus pueblos a través de la música.

Sonia Bazanta Vides —su nombre real— nació en una familia donde la tradición no era espectáculo, sino vida cotidiana. Desde niña entendió que el canto también podía ser resistencia. Que los ritmos afroindígenas del Caribe merecían ser escuchados más allá de las fiestas patronales y las orillas del Magdalena.

Totó no solo cantaba. Investigaba, protegía y enseñaba. Recorrió pueblos enteros escuchando a músicos populares, aprendiendo ritmos tradicionales y defendiendo sonidos que en muchos momentos fueron vistos como menores frente a otros géneros comerciales. Mientras el mundo miraba hacia afuera, ella insistía en mirar hacia la raíz.

Con el tiempo se convirtió en la gran embajadora del folclor colombiano. Su voz llegó a escenarios internacionales y su música cruzó fronteras llevando consigo la identidad sonora del Caribe. Cantó en Europa, Estados Unidos y América Latina, y acompañó incluso a Gabriel García Márquez durante la ceremonia del Premio Nobel en Suecia, en uno de los momentos culturales más simbólicos para Colombia.

Pero quizá su mayor logro fue otro: hacer que generaciones enteras volvieran a escuchar sus propios tambores, reconocer el colombiano más chiquito al más grande de dónde viene y porque vive.

Con canciones como La Verdolaga, Curura y El Pescador, Totó logró que el folclor dejara de verse únicamente como tradición antigua y volviera a sentirse vivo, poderoso y universal. Sobre el escenario no parecía interpretar canciones; parecía conversar con la memoria de un país entero.

Su presencia artística era imposible de confundir. Su voz grave, sus vestidos llenos de color, la fuerza de sus movimientos y la conexión espiritual que tenía con el tambor hicieron de ella una figura única dentro de la música latinoamericana.

En 2022 decidió despedirse de los escenarios durante el Festival Cordillera en Bogotá. Miles de personas cantaron con ella entendiendo que no estaban viendo solamente a una artista, sino a una mujer que dedicó su vida a proteger la identidad cultural de Colombia.

Hasta sus últimos años defendió la idea de que la música tradicional debía permanecer viva en las nuevas generaciones. Su propósito nunca fue la fama: fue la permanencia de la memoria, de un país que vibra por su diversidad cultural, su gente, su tierra e historia.

Se conoció que, los familiares de la artista, que viven en el exterior, viajarán a Colombia en los próximos días para rendirle homenaje en el Capitolio Nacional junto a Los Tambores de Totó. Asimismo, el próximo 27 de mayo su cuerpo será trasladado a Bogotá para recordar su legado musical y despedir a una de las voces más representativas de la identidad colombiana.

Por eso su muerte no se siente únicamente como la partida de una cantante. Para muchos colombianos, se va una voz que ayudó a contar quiénes somos. Y aunque hoy Colombia la despide, Totó la Momposina seguirá sonando donde exista un tambor, una gaita o una cumbia recordando que este país también se construyó desde la música de sus pueblos.

RAM/sos

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