Con velas encendidas y oraciones al viento, familiares, amigos y vecinos de Yulixa Toloza se reunieron en el parque Santa Lucía de Bosa Islandia, en el sur de Bogotá, para rendirle un último homenaje y clamar justicia. La velatón, realizada el martes 19 de mayo en la localidad de Rafael Uribe Uribe, fue el escenario del dolor colectivo tras conocerse el hallazgo del cuerpo de la mujer de 52 años en una zona boscosa entre los municipios de Apulo y Anapoima, en Cundinamarca.
Yulixa Toloza había desaparecido el miércoles 13 de mayo y su paradero fue un misterio durante casi una semana. Fue la Dijín, la unidad de investigación criminal de la Policía Nacional, la que localizó su cadáver en medio de la maleza, en un sector apartado entre esas dos poblaciones cundinamarquesas. La noticia cayó como un baldado de agua fría sobre la comunidad, que desde entonces ha exigido respuestas y que el crimen no quede impune.
“Hay más involucrados y todos tienen que pagar”
El ambiente en la velatón fue descrito por los asistentes como “cargado de dolor y esperanza”. Entre lágrimas, una amiga de la víctima, que prefirió no identificarse, se dirigió a los medios presentes –entre ellos CityTV– y expresó la indignación que embarga a quienes conocían a Yulixa. “Esto es devastador. Hoy solo pedimos justicia para nuestra amiga Yulixa Toloza. Su caso no puede quedar así”, afirmó visiblemente afectada.
“Esto es devastador. Hoy solo pedimos justicia para nuestra amiga Yulixa Toloza. Su caso no puede quedar así”
Amiga de Yulixa Toloza, a CityTV
La misma mujer, con la voz quebrada pero firme, aseguró que las investigaciones no deben cerrarse con un solo responsable. “Hay más involucrados y todos tienen que pagar”, sentenció, en un reclamo que fue coreado por los presentes mientras las velas iluminaban el parque. La comunidad de Bosa Islandia y sectores aledaños ha hecho un llamado a las autoridades para que se profundice en las pesquisas y se esclarezcan todos los detalles de este hecho que ha consternado al sur de la capital.
Mientras tanto, el recuerdo de Yulixa Toloza permanece vivo entre quienes la quisieron. La velatón no solo fue un acto de despedida, sino también una exigencia: que su muerte no sea un caso más en las estadísticas de violencia que golpean a la región. La Dijín continúa con las investigaciones para determinar las circunstancias exactas del crimen y dar con todos los responsables.












