Uruguay elimina a Ghana en penaltis tras la polémica mano de Suárez

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En una de las noches más dramáticas y polémicas en la historia de los Mundiales, Uruguay eliminó a Ghana en los cuartos de final de Sudáfrica 2010, el 2 de julio en el Estadio Soccer City de Johannesburgo. La celeste, dirigida por Óscar Washington Tabárez, rescató un empate agónico y se impuso 4-2 en la tanda de penaltis, tras igualar 1-1 en el tiempo reglamentario y suplementario. El partido quedó marcado para siempre por la mano deliberada de Luis Suárez en el minuto 120, que le costó la expulsión pero salvó un gol cantado, y por el penal fallado por Asamoah Gyan, que estrelló en el travesaño y enterró el sueño africano de ser el primer equipo del continente en llegar a las semifinales.

Ghana, la última esperanza de África en el torneo, se había adelantado antes del descanso con un golazo de Sulley Muntari, quien disparó desde aproximadamente sesenta metros para vencer a Fernando Muslera. Uruguay reaccionó en el segundo tiempo con un tiro libre magistral de Diego Forlán, que igualó el marcador al minuto 55. El partido se fue a tiempo extra con intensidad creciente, y cuando todo parecía definirse en penaltis, llegó la acción decisiva: en un córner, Dominic Adiyiah cabeceó a quemarropa y Luis Suárez bloqueó el balón con la mano sobre la línea de gol. El árbitro expulsó al delantero uruguayo y otorgó un penal a Ghana. Asamoah Gyan, delantero estrella de las Estrellas Negras, tomó el balón pero su remate se estrelló en el travesaño, desatando el delirio uruguayo desde el túnel, donde Suárez celebraba entre lágrimas.

La tanda de penaltis y el destino africano

En la definición desde los once metros, Maximiliano Pereira falló para Uruguay, pero el arquero Fernando Muslera se convirtió en figura al atajar el penal de John Mensah en el tercer turno de Ghana. También fallaron Dominic Adiyiah por el equipo africano y el uruguayo Diego Forlán no falló, mientras que Sebastián Abreu, apodado «El Loco», ingresó por Edinson Cavani en el tiempo reglamentario y se encargó del penal decisivo, picando el balón con sutileza para enviar a Uruguay a las semifinales por primera vez desde 1970. Ghana, que no pudo contar con Michael Essien por lesión, finalizó segunda en el Grupo D tras vencer 1-0 a Serbia, empatar 1-1 con Australia y caer 1-0 ante Alemania, y luego eliminó 2-1 a Estados Unidos en octavos. Uruguay, por su parte, fue primero del Grupo A con un empate sin goles ante Francia, una goleada 3-0 a Sudáfrica y un triunfo 1-0 sobre México, además de vencer 2-1 a Corea del Sur en la siguiente ronda.

La celeste, bicampeona del mundo en 1930 y 1950, había tenido que lidiar con la lesión tempranera de su capitán Diego Lugano, reemplazado por Andrés Scotti en el primer tiempo. Pero la combinación de heroísmo defensivo, astucia y una cuota de fortuna derivó en una de las jugadas más icónicas y polémicas de la historia de los Mundiales. La mano de Suárez, que levantó debates sobre la ética deportiva, y el penal fallado por Gyan, que se convirtió en símbolo del drama africano en la Copa del Mundo, dejaron una huella imborrable en el torneo sudafricano.

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