Estudio de Universidad Católica alerta sobre manipulación emocional en campañas 2026

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Un análisis del Observatorio de Redes Sociales para Estudios en Psicología de la Universidad Católica de Colombia, liderado por las investigadoras Diana Camila Garzón Velandia y Ana Camila García, ha identificado cómo las campañas presidenciales colombianas de cara a la primera vuelta del 31 de mayo de 2026 están utilizando la manipulación emocional para influir en el voto. El estudio se centra en los discursos y contenidos difundidos principalmente en entornos digitales y redes sociales, donde la lógica algorítmica favorece la viralización de mensajes que provocan emociones intensas como el miedo, la ira y el asco, logrando así más clics, tiempo de pantalla y reacciones.

Según las investigadoras, la psicología social demuestra que las emociones son el motor del discurso político, y las campañas las emplean de manera estratégica para activar conductas inmediatas y polarizar al electorado. El informe destaca que emociones como el miedo reducen la capacidad de análisis crítico y llevan a los votantes a buscar figuras de autoridad fuerte, mientras que la ira resulta particularmente viral y dificulta cualquier posibilidad de diálogo. En contraste, la esperanza y el orgullo pueden unir a ciertos sectores, pero también son utilizadas para enfrentar a unos grupos contra otros. La empatía y la confianza, aunque presentes, son emociones difíciles de sostener en un ambiente de confrontación permanente.

Señales de manipulación y polarización afectiva

El análisis también advierte sobre las señales que permiten detectar la manipulación emocional en las campañas: el lenguaje empleado, la creación artificial de crisis permanentes y la forma en que se trata al disenso. En un contexto marcado por décadas de violencia política y los esfuerzos por consolidar la democracia en Colombia, las investigadoras subrayan el riesgo de la polarización afectiva, un fenómeno que ocurre cuando el adversario deja de ser alguien con quien se discrepa y se convierte en alguien a quien se desprecia o teme. En esos escenarios, el voto “en contra” adquiere más fuerza que el voto “a favor” de un proyecto, lo que puede profundizar la división social y debilitar la deliberación democrática.

El estudio del Observatorio de Redes Sociales llega en un momento clave para el país, cuando las estrategias digitales de los candidatos buscan capitalizar la emocionalidad de los ciudadanos, y ofrece herramientas para que los votantes identifiquen cuándo están siendo movilizados por el miedo o la ira en lugar de por propuestas razonadas. Las investigadoras concluyen que entender estos mecanismos es fundamental para ejercer un voto más consciente y para evitar que la manipulación emocional termine definiendo el rumbo de la próxima administración.

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