La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá pusieron en marcha una iniciativa que busca acercar a la ciudadanía a la realidad del río Bogotá: recorridos pedagógicos gratuitos en barco por sus aguas, diseñados para que los participantes observen de primera mano los avances en la recuperación ambiental de este emblemático afluente. Los paseos, dirigidos principalmente a grupos organizados como instituciones educativas, colectivos ambientales y organizaciones sociales, requieren inscripción previa vía correo electrónico. Durante la navegación, expertos explican la historia del río, los proyectos de descontaminación en marcha y las acciones de conservación de los ecosistemas ribereños, en un esfuerzo por sensibilizar a la población sobre la importancia de proteger las fuentes hídricas.
El río Bogotá, que nace en el páramo de Guacheneque y desemboca en el río Magdalena tras recibir los aportes de los ríos Salitre, Torca, Fucha y Tunjuelo, ha sido durante décadas un símbolo de los desafíos ambientales de la capital y el departamento de Cundinamarca. Atraviesa no solo a Bogotá sino también a 47 municipios de la región, y su proceso de saneamiento ha avanzado notablemente con la puesta en marcha de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) El Salitre, cuyos resultados ya se reflejan en la calidad del agua y en la recuperación de humedales y ecosistemas asociados. La navegación, más que un paseo turístico, se convierte en una herramienta para fomentar el respeto por el río y el compromiso colectivo con su protección.
Ampliación de áreas protegidas para el agua
En paralelo a estos recorridos, la administración del alcalde Carlos Fernando Galán y la CAR firmaron una resolución conjunta que adiciona 350.010 hectáreas como Áreas de Importancia Estratégica para la Conservación del Recurso Hídrico. Con esta medida, el total de hectáreas priorizadas para la protección del agua supera las 670.000, una extensión cercana a dos veces el tamaño de Bogotá. Del total de nuevas áreas, el 61% se encuentra en la cuenca del río Bogotá, impactando a 39 municipios, y el 95% corresponde a zonas rurales. Más del 97% de estos territorios están clasificados como de alta prioridad para la conservación del agua. La secretaria de Ambiente de Bogotá, Adriana Soto, destacó que “proteger el agua de Bogotá empieza mucho antes de que llegue a nuestras casas: empieza en los páramos, en los bosques, en los humedales y en las zonas rurales que regulan este recurso”.
La resolución permite focalizar inversiones ambientales, desarrollar pagos por servicios ambientales y acuerdos de conservación con familias campesinas. En los últimos dos años, se han conservado 4.420 hectáreas mediante estos pagos en 1.233 predios rurales, duplicando el promedio anual de conservación de áreas estratégicas. Las nuevas áreas de protección también se extienden a cuencas de los ríos Suárez, Carare-Minero y Negro, así como al Páramo de Guerrero.
«Proteger el agua de Bogotá empieza mucho antes de que llegue a nuestras casas: empieza en los páramos, en los bosques, en los humedales y en las zonas rurales que regulan este recurso»
Adriana Soto, secretaria de Ambiente de Bogotá
El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros Alarcón, subrayó que estas alianzas fortalecen la prevención y adaptación frente a la crisis climática, al tiempo que integran a las comunidades en la gestión del recurso hídrico. Los recorridos en barco por el río Bogotá aparecen así como una ventana para que los ciudadanos comprueben que la recuperación es posible y que cada hectárea protegida en las cuencas altas y medias contribuye a garantizar el agua para las futuras generaciones.












