La Universidad Nacional de Colombia reportó que entre 2024 y 2025 atendió 25 casos de amenazas, hostigamientos y violencia contra miembros de su comunidad académica, de los cuales nueve fueron denunciados formalmente ante la Fiscalía General de la Nación. Las víctimas incluyen a once estudiantes, siete docentes y siete trabajadores administrativos distribuidos en varias sedes del país, entre ellas Bogotá, Palmira, La Paz, Caribe y San Andrés. La Rectoría dio a conocer el balance en el marco del denominado «Año de la Paz», una iniciativa institucional para promover la convivencia, el diálogo y la defensa de los derechos dentro de la universidad.
Entre los casos más graves figuran amenazas contra la vida del estudiante Jesús Daniel Mieles Amaris en la sede Palmira, el hostigamiento y seguimiento a Alejandro Ramírez Díaz en la Facultad de Ingeniería, y las intimidaciones digitales sufridas por un estudiante indígena en la sede La Paz y Caribe. También se reportó el desplazamiento forzado de un joven por amenazas de reclutamiento del ELN, así como la deserción de un estudiante admitido que abandonó San Andrés por razones de seguridad. Los nombres de Valentina Andrade, Kevin David Arrigui, Gabriel Alejandro Gutiérrez Franco y Valentina Muñoz Samboni también figuran en el reporte como víctimas de distintas formas de agresión vinculadas a su participación, expresión de opiniones, disenso y ejercicio de la libertad de cátedra.
Un protocolo integral frente a las agresiones
Ante esta situación, la Universidad anunció la formalización de un Protocolo Integral de Actuación Frente a Amenazas y Agresiones, que se articulará con la Ruta de Atención a Violencias Basadas en Género. La Rectoría subrayó que las intimidaciones están relacionadas con diferencias políticas o institucionales y tensiones internas sobre el rumbo de la institución. «Detrás de cada nombre hay una persona real con un proyecto de vida que esta Institución tiene el deber de proteger», señaló la Rectoría en un comunicado. Y agregó: «La intimidación aparece también entre nosotros, no podemos ni queremos silencio, y tampoco permanecer sin actuar».
«Sabemos que estas medidas no bastan, pero sí expresan una voluntad institucional real de cuidar a quienes forman parte de esta casa.»
Rectoría de la Universidad Nacional de Colombia
La institución ha brindado acompañamiento psicosocial, asesoría jurídica, orientación en rutas de denuncia, medidas de protección física y traslados entre sedes a las víctimas. En este proceso han participado el Ministerio del Interior, la Defensoría del Pueblo, la Unidad Nacional de Protección, la Policía Nacional y varias personerías locales. La Fiscalía adelanta investigaciones sobre los casos denunciados. La Rectoría concluyó su pronunciamiento con un mensaje contundente: «En la Universidad ninguna víctima de violencia deberá enfrentar ese camino en soledad. Quien amenace, hostigue o agreda a un miembro de esta comunidad deberá responder ante la ley. La violencia no construye, no convence y no gana. Siéntense a dialogar».












