En una audiencia ante la Sala de Justicia y Paz, Elda Neyis Mosquera García, conocida como alias Karina y excomandante de las Farc, ofreció su declaración centrada en el reconocimiento de responsabilidades, afirmando que su principal contribución a las víctimas del conflicto armado es la entrega de verdad y la reparación simbólica. Durante la intervención oral, realizada ante el tribunal —posiblemente el Tribunal Superior de Bogotá, según el crédito de la imagen asociada—, Mosquera aceptó cargos por responsabilidad de mando, subrayando que no fue autora material ni intelectual de los hechos juzgados, pero sin desechar su cuota de responsabilidad. Este acto se enmarca en el cumplimiento de su compromiso de desmovilización y en los objetivos de la Ley 975 de 2005, conocida como Ley de Justicia y Paz.
La excomandante, que pasó once años en prisión y ha estado en libertad durante los últimos siete, aseguró que ese tiempo ha sido de profunda reflexión. “He sido muy reflexiva; esos casi once años que pasé dentro de la cárcel y los siete años que llevo ya en libertad me han servido de mucha reflexión”, declaró. Además, manifestó su convicción de que el conflicto colombiano carece de justificación: “Es un conflicto que no tiene razón de ser, que no hay justificación para que el pueblo colombiano tenga hombres y mujeres que se maten por cosas políticas o ideológicas”. En su intervención, Mosquera también aclaró que su aceptación de cargos no busca beneficios procesales como la libertad, sino que responde a un compromiso asumido desde el momento de su desmovilización.
La audiencia abordó crímenes ocurridos en la región de Urabá bajo su mando, entre ellos la orientación de convertir en objetivos militares a miembros del movimiento político Esperanza, Paz y Libertad. Mosquera explicó que asumió los cargos por línea de mando, ya que, según sus palabras, “no fui ni la autora material ni la autora intelectual. No estoy desechando ninguna responsabilidad, los asumí por responsabilidad de mando”. Asimismo, destacó las diferencias entre su proceso en Justicia y Paz y los relatos que se presentan en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), y aclaró que no se acogió a esa jurisdicción por respeto a las víctimas: “No me fui para la JEP por respeto a las víctimas, quería que esto se culminara en Justicia y Paz”. La compareciente también recordó que ha participado y colaborado con la Comisión de la Verdad, y que ha publicado un libro relatando su historia.
«He aceptado cargos por línea de mando, ya que no fui ni la autora material ni la autora intelectual. No estoy desechando ninguna responsabilidad, los asumí por responsabilidad de mando»
Elda Neyis Mosquera García, alias Karina
Durante la audiencia, la magistrada de la Sala de Justicia y Paz —quien no fue identificada por su nombre— resaltó la importancia de la reflexión de Mosquera y el aporte de su comparecencia, al tiempo que subrayó que “Justicia y Paz resulta fundamental la incorporación de enfoques como el de justicia terapéutica”. La funcionaria añadió: “Para esta sala de justicia y paz es muy importante esa reflexión y aporte que nos ha brindado el día de hoy”. La excomandante, por su parte, afirmó no haber recibido acompañamiento psicosocial durante su reclusión y haber obtenido apoyo estatal solo años después. También reveló que enfrenta amenazas de disidencias de las Farc y el rechazo de antiguos compañeros que la consideran una traidora, aunque cuenta con medidas de seguridad por parte de la Unidad Nacional de Protección (UNP). “Tengo seguridad por parte de la UNP, pero sigo siendo ese objetivo militar, ya no directamente de las Farc, sino de las disidencias”, advirtió.
Al cierre de su intervención, Mosquera reiteró que su compromiso con la verdad es inquebrantable: “Es un compromiso que asumí desde el mismo momento que me desmovilicé de contar la verdad, de serle fiel a la justicia, a las víctimas y al país”. La audiencia se produjo en un contexto donde aún está pendiente un fallo de sentencia parcial condenatoria que lleva cuatro años sin resolverse en apelación. Con esta declaración, la excomandante busca cumplir con los fines restaurativos de la Ley de Justicia y Paz, mientras el tribunal valora su aporte a la verdad en medio de un conflicto que, según sus propias palabras, no debió tener razón de ser.












