Deudas con 10 ‘gota a gota’ tienen cerrada fábrica de empanadas en Fontibón, Bogotá

Compartir en redes sociales

Un comerciante de la localidad de Fontibón, en el occidente de Bogotá, vive un calvario tras haber recurrido a diez prestamistas informales del denominado sistema “gota a gota” para comprar una fábrica de empanadas. La deuda inicial, cercana a los veinte millones de pesos, se ha convertido en una pesadilla que lo tiene escondido, su negocio cerrado desde hace diez días y su familia bajo amenazas constantes. El hombre, cuya identidad se reserva por seguridad, reveló a Blu Radio y Noticias Caracol que los prestamistas le exigen intereses del veinte por ciento y que cualquier intento de pago a uno de ellos desata la presión coordinada de los otros nueve.

El comerciante relató que pidió varios préstamos de montos que van desde los trescientos mil pesos hasta los cinco millones de pesos, con la ilusión de adquirir una fábrica de empanadas que había alquilado por treinta millones y logró valorizar en cincuenta millones. “Yo inicialmente a ellos les debo 20 millones de pesos, pero no a uno solo, a más de uno le debo. O sea, me sobregiré con más de uno”, confesó al medio nacional. Su error, según sus propias palabras, fue no haber sabido mantener las cosas como eran: “No supe mantener las cosas como eran”, dijo con resignación.

Amenazas que paralizan una vida y un negocio

La situación se ha tornado insostenible. El comerciante permanece oculto en otro sector de Bogotá, mientras su madre, también amenazada, guarda en su teléfono audios y videos de las intimidaciones. “Ya psicológicamente me tiene mal”, declaró la madre, quien además aseguró que los prestamistas tienen su cédula y la hostigan de forma permanente. El afectado describió el terror diario: “Todos los días es una amenaza constante, presiones fuertes, videos fuertes con gente muertos, con armas, que mi hija, que mi mamá me la van a matar”. Incluso dijo escuchar frases como “lo voy a buscar y lo voy a cazar”.

La fábrica de empanadas, su principal fuente de ingresos, permanece cerrada y no puede ser vendida ni reabierta, porque cualquier movimiento alerta a los prestamistas. “Si llego y le doy al uno, abro la fábrica y le doy al uno, se me vienen los otros encima y el problema va a ser peor”, explicó el comerciante. El mecanismo de coordinación entre los diez prestamistas es casi perfecto: “Los otros se enteran porque como es una cadena, entonces ellos, ellos de una vez ya están coordinados”, agregó.

“Y en esos diez días he tenido múltiples amenazas de todo, de todo, de todo horror. Me mandan fotos que esta rata… Y ellos dicen que yo les dije que me declaré en quiebra y ellos dicen que no, que ello no les importa, que los intereses siguen corriendo”.

Comerciante afectado, a Blu Radio y Noticias Caracol

El comerciante ya ha barajado opciones desesperadas. “Ya me tocará resignarme a que me pase algo a mí o a mi familia”, dijo, dejando entrever que ha pensado en el suicidio. La madre, por su parte, guarda las pruebas: “Aquí en el teléfono guardo muchos audios y videos de todo, de todo lo que ellos dicen y supuestamente que le hacen a uno”. El caso, que ocurre en Fontibón, pone de nuevo sobre la mesa los peligros del crédito informal gota a gota, un sistema que las autoridades han advertido en repetidas ocasiones por su carácter extorsivo y violento, y que en esta ocasión ha dejado a un comerciante y su familia atrapados en una red de deudas y miedo.

Sigue leyendo