Un reciente análisis de la firma Alianza Valores y Fiduciaria advierte que el dólar en Colombia podría registrar movimientos de hasta 1.000 pesos en los próximos meses, con un rango proyectado que oscila entre 2.800 y 5.000 pesos por unidad, dependiendo del resultado de las elecciones presidenciales de 2026 y la orientación política del próximo gobierno. El informe, difundido en el contexto de la carrera electoral hacia la Casa de Nariño, identifica tres fases clave: antes de los comicios, después de la segunda vuelta y tras la posesión del nuevo mandatario, momento en el que el mercado evaluará la conformación del gabinete y las primeras reformas.
Según el documento, el comportamiento del tipo de cambio estará fuertemente condicionado por la prima de riesgo que genere la incertidumbre política. En un escenario adverso, marcado por la continuidad de políticas heterodoxas, ataques a la institucionalidad y dudas sobre el cumplimiento de la regla fiscal, la cotización podría dispararse hasta un rango de 4.500 a 5.000 pesos. Por el contrario, un giro ortodoxo en la dirección económica del país, con baja prima de riesgo, llevaría la tasa de cambio a niveles entre 2.800 y 3.200 pesos. La diferencia entre ambos extremos alcanza los 1.000 pesos, reflejando la magnitud de la apuesta que enfrenta el mercado.
Radiografía de la incertidumbre electoral
Tiago Lacerda, analista de la firma AXI, señaló que el peso colombiano ya ha comenzado a sentir la presión electoral. “El peso colombiano perdió 5,5% frente al dólar en el último mes, ubicándose entre 3.735 y 3.787. Esa depreciación no responde a los fundamentos económicos, sino a una prima de riesgo asociada a la incertidumbre electoral previa a la primera vuelta”, explicó en declaraciones recogidas por Valora Analitik. Esta volatilidad se enmarca en un contexto internacional que también juega un papel determinante: la inflación en Estados Unidos se ubicó en 3,8% anual en abril, y el índice de precios al productor superó las expectativas, lo que ha reducido las probabilidades de recortes de tasas de interés para 2026 y fortalecido al dólar a escala global.
“El peso colombiano perdió 5,5% frente al dólar en el último mes. Esa depreciación no responde a los fundamentos económicos, sino a una prima de riesgo asociada a la incertidumbre electoral previa a la primera vuelta”.
Tiago Lacerda, analista de AXI
El informe de Alianza Valores y Fiduciaria sostiene que la reacción cambiaria es “grande y rápida” cuando el mercado detecta riesgos sobre las reglas de juego o una concentración excesiva de poder. Esta dinámica no es nueva en América Latina. El análisis recuerda que durante la primera elección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, en 2002, el real se devaluó un 66%; en Chile, con la llegada de Ricardo Lagos en 2000, la moneda perdió un 40%; y en Colombia, tras la elección de Gustavo Petro en 2022, el peso se depreció un 36%. Estos antecedentes muestran que movimientos de entre 20% y 30% no son considerados extremos en la región.
Factores externos y proyecciones inmediatas
Rodrigo Lama, de Global66, agregó que el entorno internacional actual también contribuye a la presión. “El índice de precios al consumidor de abril en Estados Unidos, de 3,8% anual, y un índice de precios al productor por encima de lo esperado redujeron las expectativas de recortes de tasas para 2026 y fortalecieron al dólar a escala global”, afirmó. Sin embargo, el conflicto en Medio Oriente mantiene el precio del petróleo WTI por encima de los 100 dólares, lo que podría actuar como un amortiguador para economías exportadoras de materias primas como la colombiana. De hecho, la firma Alianza Valores advierte que incluso con continuidad de políticas heterodoxas, el dólar podría no superar los 5.000 pesos si el entorno internacional se mantiene favorable.
“El índice de precios al consumidor de abril en Estados Unidos, de 3,8% anual, y un índice de precios al productor por encima de lo esperado redujeron las expectativas de recortes de tasas para 2026 y fortalecieron al dólar a escala global”.
Rodrigo Lama, Global66
En el corto plazo, Global66 proyecta un rango más estrecho: en un escenario adverso, la tasa de cambio se movería hacia 3.850 pesos, mientras que en uno favorable se ubicaría en 3.750 pesos. Este margen refleja la tensión electoral inmediata, que seguirá siendo el principal motor de la volatilidad cambiaria hasta que se defina el rumbo político del país. La pregunta que queda en el aire es si Colombia logrará sortear la incertidumbre sin repetir los episodios de devaluación abrupta que han marcado a sus vecinos en momentos clave de transición.












