La tradición de los candados del amor ha vuelto a florecer en el Puente de Occidente, en Santa Fe de Antioquia, apenas un año después de que la Gobernación retirara miles de estos símbolos durante una restauración estructural en 2023. Hoy, en una de las barandas se contabilizan más de 500 candados, mientras que en la otra superan los 370, según pudo constatar una reciente visita de El Colombiano. Parejas como David Mesa y Jeimy Montoya, operarios de Medellín, o Giancarlos Bran y Rosa Angélica Peña, han retomado el ritual que consiste en fijar un candado en las barandas o cables del puente y luego lanzar las llaves al río Cauca, como símbolo de unión sentimental irrompible.
El resurgimiento de esta costumbre se produjo de manera casi inmediata tras el operativo de limpieza liderado por la Secretaría de Infraestructura local. El ingeniero Juan Fernando Franco confirmó la considerable cantidad de candados que fueron extraídos durante la intervención, pero la práctica popular, difundida a través de redes sociales e inspirada en tradiciones europeas, demostró ser más fuerte que los intentos de erradicarla. Los candados se adquieren en comercios locales, como el almacén La Mulera, donde se venden hasta diez unidades por fin de semana, con precios que oscilan entre 8.000 y 20.000 pesos colombianos. Algunos son sencillos, otros grandes, personalizados y hasta recubiertos de plástico para resistir la intemperie.
El gesto de arrojar la llave al río es el núcleo del ritual, como lo explicó Jeimy Montoya, visitante de Medellín: “El hecho de tirar las llaves es como no romper ese lazo; porque si usted tiene las llaves, no queda cerrado”. Sin embargo, no todos están exentos de reparos. Un visitante anónimo citado por El Colombiano expresó su ambivalencia: “Sabemos que simbólicamente es algo romántico y bonito entre las parejas, pero también tengo el sentido de que puede contaminar. Pero, como quedan ubicados ahí y no se mueven, no le veo tanta problemática”. Este debate sobre el posible daño estructural por peso y corrosión no tiene consenso local, aunque a nivel internacional se registran casos como el de París, donde en 2015 se retiraron 700.000 candados del Puente de las Artes por el exceso de carga.
El origen de la tradición
La costumbre de los candados del amor tiene raíces europeas. Se remonta a una leyenda serbia sobre una maestra y un soldado que sellaron su amor en un puente, y se globalizó a finales del siglo XX, impulsada por la novela italiana Ho voglia di te, cuya escena en el puente Milvio de Roma inspiró a millones. En el Puente de Occidente, esta práctica se popularizó tras la habilitación de pasos peatonales en el año 2000, y hoy incluso algunas parejas extienden el ritual a lazos de amistad y familiares, manteniendo viva una tradición que, pese a las controversias, sigue escribiendo historias de amor sobre el río Cauca.
“El hecho de tirar las llaves es como no romper ese lazo; porque si usted tiene las llaves, no queda cerrado”
Jeimy Montoya, visitante de Medellín
La Gobernación, que lideró la restauración de 2023, aún no ha definido una postura oficial sobre el futuro de estos candados, mientras el comercio local y las parejas continúan alimentando un fenómeno que, entre el romanticismo y la polémica, ya es parte del paisaje del emblemático puente antioqueño.












