La médica veterinaria Carolina Figueroa advierte que la leche de vaca no es recomendable para gatos destetados, ya que su consumo genera intolerancia a la lactosa, trastornos digestivos y desnutrición en estos animales. Esta advertencia cobra relevancia en un contexto donde el 38% de los hogares colombianos conviven con al menos un felino, según datos de Royal Canin, lo que ha revelado vacíos informativos que ponen en riesgo la salud de las mascotas, especialmente durante sus primeras etapas de vida.
El sistema digestivo de los gatos pierde la enzima lactasa tras el destete, proceso que inicia alrededor de la cuarta semana de vida, lo que les impide procesar adecuadamente los azúcares presentes en la leche de vaca. Como resultado, los animales pueden sufrir diarrea, vómitos, gases, alergias y aumento de peso debido al alto contenido de grasas y azúcares del producto lácteo. Figueroa destaca que el crecimiento rápido de los felinos obliga a prestar atención especial a su alimentación y cuidados desde el nacimiento hasta el primer año, periodo considerado una ventana crítica para el desarrollo físico y cognitivo.
Nutrición adecuada para crías felinas
La leche materna constituye la única fuente que asegura las proteínas y nutrientes esenciales durante las primeras semanas de vida del gatito. Cuando no es posible acceder a ella, los expertos recomiendan utilizar sustitutos lácteos diseñados específicamente para felinos, ya que ni la leche de vaca ni la de cabra replican el perfil nutricional que necesita un gatito en crecimiento. El ácido graso DHA, presente en alimentos formulados, favorece el desarrollo neurológico durante las primeras etapas, mientras que la hidratación constante resulta clave para la salud del animal.
Los especialistas aconsejan combinar alimento seco y húmedo, además de mantener agua fresca siempre accesible para el felino. Alternativas como el yogur líquido tampoco son aconsejables por su contenido de azúcares y grasas. Establecer rutinas de alimentación y horarios fijos contribuye a generar seguridad en el animal, mientras que la transición a alimentos sólidos específicos para felinos debe realizarse de manera gradual a partir de la cuarta semana de vida, evitando así los errores nutricionales que por desconocimiento cometen muchos tutores.












