Tres candidatos presidenciales cerraron sus campañas el pasado domingo 24 de mayo en distintas ciudades del país, en una jornada que marcó la recta final de la carrera electoral colombiana. Iván Cepeda, del Pacto Histórico; Paloma Valencia, del uribismo; y Abelardo de la Espriella, conocido como “el Tigre”, realizaron actos multitudinarios en Barranquilla, Bogotá y Medellín respectivamente, donde expusieron sus principales promesas de gobierno en materia de seguridad, justicia social e institucionalidad, buscando consolidar su base electoral antes de la votación del 24 de mayo.
Los tres candidatos representan orillas opuestas del espectro político. Cepeda encarna la continuidad del gobierno de Gustavo Petro, mientras que Valencia se presenta como la opción de derecha y centro, y De la Espriella irrumpe desde la derecha radical antisistema. La campaña se ha desarrollado en un contexto de alta polarización, con temas como la seguridad, la paz total, la eventual convocatoria a una Asamblea Constituyente y el modelo económico como ejes centrales del debate. Los cierres de campaña buscaron no solo movilizar a sus simpatizantes, sino también fidelizar a los votantes indecisos en una contienda que se prevé reñida.
El discurso de Abelardo de la Espriella: “la era de los tigres”
En Medellín, Abelardo de la Espriella calificó su cierre como una “plantación de bandera” simbólica en Antioquia, desde donde prometió una “reconstrucción institucional” del país. Sus propuestas incluyen un endurecimiento de la política criminal, la expansión de capacidades penitenciarias y la revisión de los mecanismos de justicia transicional, distanciándose claramente del gobierno de Gustavo Petro y rechazando la política de “Paz Total”. En un encendido discurso, el candidato lanzó una arenga a sus seguidores: “Mi ambición más grande es la de llevar con honor el título de colombiano y, llegado el caso, morir por defenderte. ¿Están dispuestos? ¿Están dispuestos, defensores de la patria, a defender a Colombia conmigo, por la razón o por la fuerza?”.
“A partir de este momento comienza la era de los tigres, de las tigresas, de aquellos que defendemos la extrema coherencia, de la gente berraca, de los que nunca se venden por una campaña, de los que creemos que la palabra hay que honrarla, porque es la gente que tiene firmeza para proteger a los suyos, esa es la gente que hay que promover y que hay que defender. Esta es la era de los defensores de la patria”.
Abelardo de la Espriella, candidato presidencial
Paloma Valencia: “yo soy uribista” y defensora de la Constitución del 91
Por su parte, Paloma Valencia se rodeó en el Movistar Arena de Bogotá de figuras de la derecha, el centro y liberales moderados. En su intervención, hizo énfasis en la descentralización, políticas para mujeres cabeza de hogar, vivienda y empleo juvenil. La candidata uribista defendió la Constitución de 1991 como un pilar contra los intentos de imponer una Asamblea Constituyente: “Mientras otros promueven destruir la Constitución del 91, aquí está el presidente que la sacó adelante y que mostró que queríamos gobernar hacia el futuro. Nuestro compromiso, no destruirán nuestra Constitución para imponer un régimen neocomunista en Colombia”. Valencia también se mostró cercana a la gente y reivindicó el papel de la mujer en la política: “Yo no quiero ser una presidente solitaria y encerrada en peceras. Yo quiero ser una presidente que esté del lado de la ciudadanía, que la abrace, que la toque, que tenga equipo, que gobierne para transformar a Colombia”. Y añadió: “Una llega y llegamos todas. Que yo esté aquí no es mérito mío, es el mérito de millones de mujeres antes que yo, de millones de mujeres que están aquí sentadas, que han trabajado para que los derechos de las mujeres no estén en el papel”. Con un tono combativo, aseguró: “Vamos a ganar. No vamos a perder, porque esta es la campaña que ha podido contra todo. ¿Y saben por qué yo tengo la certeza de que sí vamos a ganar? Porque yo soy uribista”.
Iván Cepeda: “mandar obedeciendo” y lucha implacable contra la corrupción
En Barranquilla, Iván Cepeda propuso ocho ejes de gobierno centrados en la lucha contra la corrupción, la austeridad, la descentralización y la participación ciudadana. El candidato del Pacto Histórico leyó un discurso en el que afirmó: “El poder no debe servir para alimentar la soberbia de quienes gobiernan, sino para dignificar la vida de quienes han sido gobernados. Quinto, nuestro gobierno, como el gobierno actual, será un gobierno con el pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Cepeda destacó que su administración funcionaría desde los territorios: “Nuestro gobierno funcionará desde los territorios. Con Aída Quilcué, estaremos en el Palacio de Nariño únicamente el tiempo estrictamente necesario. La mayor parte de nuestro trabajo y acción de gobierno ocurrirá en las regiones, en los municipios, en las comunidades y en los lugares donde transcurre la vida cotidiana de la gente”. Asimismo, prometió una “democracia viva, participativa y real, donde las mujeres y los jóvenes, las y los jóvenes, tengan la representación y el protagonismo que históricamente les han sido negados. Gobernaremos bajo el principio fundamental de mandar obedeciendo y dialogar escuchando, porque un gobierno democrático no puede encerrarse entre muros burocráticos ni vivir aislado de la realidad del pueblo”. En uno de los puntos más enfáticos de su intervención, aseguró: “La lucha contra la corrupción será una de las tareas fundamentales de mi mandato, porque la corrupción no es solamente un delito, es una traición al pueblo. Contra la corrupción será, lo repito, implacable. Venga de donde venga, caiga quien caiga. No habrá intocables, no habrá privilegios, no habrá contemplaciones frente a quienes traicionen la confianza ciudadana”.












