El reconocido libretista, guionista, productor y director Dago García ha puesto en circulación su segundo libro, “Creatividad y Escritura”, publicado bajo el sello Penguin Libros. La obra, que surge de la práctica que García ha mantenido durante más de tres décadas de escribir memorias al finalizar cada proyecto audiovisual, compila las reflexiones en torno a su proceso creativo y ofrece un análisis crítico sobre la industria colombiana. En una entrevista con Infobae Colombia, el autor señaló que si bien el país logra hacer buenas películas, aún tiene una asignatura pendiente en el mercadeo y la promoción de esas producciones.
La gestación del libro tuvo un giro particular cuando el escritor Ricardo Silva Romero, quien ofició como padrino de la publicación, leyó los textos que García escribía como bitácora personal. Silva Romero los envió a una editorial, dando origen a un volumen que no sigue una estructura cronológica, sino que dedica cada capítulo a un proyecto distinto, como La Saga, Pedro el Escamoso, El Paseo, La primera vez y Cómo perderlo todo, entre otros. “He tenido la costumbre de, cuando escribo algo, tratar de hacer una especie de memoria, de cómo ocurrieron las cosas, cómo surgieron, qué herramientas teóricas utilicé en cada caso”, explicó García sobre el origen del material. Y añadió que una de las claves para evitar caer en la autobiografía fue precisamente renunciar al orden cronológico en la organización de los capítulos.
Una mirada a la industria y sus desafíos
En la conversación, García recorrió su extensa trayectoria, que abarca desde el sistema mixto de televisión hasta la era de las plataformas de streaming, y abordó la transformación de géneros como la comedia y el seriado semanal. Frente al cine colombiano, reconoció que la ley de cine y los estímulos han incrementado tanto el volumen como la calidad de las películas, y destacó la llegada de una generación de productoras como Diana Bustamante, Cristina Gallego, Diana Camargo, Diana Neira y Diana Ramos, quienes han organizado la producción cinematográfica haciéndola más eficiente. Sin embargo, insistió en el punto crítico: “Todavía siento que hay una asignatura pendiente, y es aprender a mercadear y promocionar nuestras películas. Hacemos muy buenas películas, pero no las sabemos mercadear”.
El libro no es un manual técnico ni una autobiografía, sino una serie de ensayos narrativos independientes que mezclan la reflexión académica con el registro profesional. A lo largo de sus páginas, García desmenuza casos concretos, como el de la cinta “La pena máxima”, para la cual le pidió al director Jorge Echeverri, reconocido por un cine tenso y duro, que se aventurara en la comedia. “Jorge hizo una comedia donde los personajes se la toman muy en serio”, recordó García, quien ve en esa mezcla de dolor y humor una herencia de Billy Wilder. También reflexionó sobre la serialidad en la televisión colombiana, describiendo La Saga como “cinco series pegadas”, y sobre la adaptación a los formatos de telenovela que marcaron el cambio de época.
“Una de las maneras de no caer en la autobiografía fue buscar el orden de los capítulos… no los organizamos de una manera cronológica.”
Dago García, Autor del libro “Creatividad y Escritura”
Frente al reto de quienes se inician en la escritura de guiones, García fue categórico al recomendar que el primer contacto con el oficio sea una experiencia personal e intransferible. “Que no escuche consejos, hermano… el primer contacto, la primera experiencia debe ser personal y no escuchar a nadie”, afirmó. Con “Creatividad y Escritura”, Dago García logra poner sobre la mesa un material que no solo documenta su proceso, sino que invita a repensar la forma en que Colombia produce, distribuye y proyecta sus historias en un mercado cada vez más competitivo.












