Un centro estético en Bucaramanga fue cerrado en medio de un escándalo nacional por cirugías estéticas irregulares, luego de que pacientes denunciaran procedimientos que les dejaron secuelas en su salud. El establecimiento, propiedad de la enfermera Bibiana Hernández, esposa del concejal de Bucaramanga Óscar Díaz, habría sido clausurado un día antes de que la Policía llegara al lugar, lo que ha generado fuertes cuestionamientos sobre una posible alerta anticipada por parte del cabildante.
La denuncia principal la interpuso María Fernanda Alonso Echeverría, quien pagó un millón de pesos por una armonización facial que incluía rinomodelación, aumento de labios y mentón. Según su relato, Hernández utilizó aceite corporal de glúteos para el procedimiento, lo que derivó en complicaciones graves. «Mi nariz comenzó a oler feo», declaró la paciente en entrevista con Caracol Radio, al describir las consecuencias de la intervención estética realizada sin los permisos sanitarios requeridos.
Denuncias de alerta previa y antecedentes del concejal
Familiares de otras pacientes afectadas aseguran que el concejal Óscar Díaz habría informado a su esposa sobre el operativo policial, permitiendo que el centro estético fuera cerrado antes de la llegada de las autoridades. Díaz, por su parte, calificó la situación como un «ataque de envidia» y afirmó que sus abogados se encargarían de la defensa, reiterando que «actúa con tranquilidad y bajo la legalidad». Este caso se suma a los señalamientos que pesan sobre el concejal desde mayo de 2024, cuando fue vinculado a un presunto escándalo de corrupción durante la elección del personero municipal, por unos audios en los que se mencionaba repartición de dinero entre concejales. Díaz aseguró en su momento que el audio fue manipulado y que nunca sostuvo esa conversación con el exconcejal Carlos Barajas.
«Mi nariz comenzó a oler feo»
María Fernanda Alonso Echeverría, paciente denunciante
La concejala Daniela Torres, también de Bucaramanga, ha sido una de las voces que ha respaldado las denuncias de las pacientes y ha solicitado una investigación exhaustiva sobre el funcionamiento del centro estético. Además, Alonso Echeverría denunció que no ha recibido ayuda de la Secretaría de Salud de Bucaramanga tras presentar su caso, lo que ha incrementado la presión ciudadana para determinar si el establecimiento cumplía con las normas sanitarias y los permisos necesarios para los procedimientos que ejecutaba.
Este caso se enmarca en el contexto del escándalo nacional desatado por la muerte de Yulixa Toloza, quien falleció tras una cirugía estética en un establecimiento irregular en Venecia, Bogotá, y cuyo cuerpo fue desaparecido por los propietarios del lugar. Las autoridades han intensificado los operativos para cerrar centros estéticos ilegales en todo el país, mientras la ciudadanía exige mayor control y sanciones ejemplares para quienes ponen en riesgo la salud de los pacientes.












