Al menos 18 personas en Antioquia han requerido atención hospitalaria por consumo de tusi adulterado, una de las cuales sufrió la amputación de un miembro inferior, según informó la secretaria de Salud de Medellín, Natalia López. La funcionaria precisó que el primer caso reportó síntomas desde el 24 de febrero y que siete de los afectados presentan cuadros graves, con estancia en unidades de cuidados intensivos o cuidados especiales. «Se trata ya de 18 personas. La primera de ellas con inicio de síntomas el 24 de febrero, que han requerido todos atención intrahospitalaria, siete de ellos de gravedad con estancia en unidad de cuidados intensivos y de cuidados especiales. Además, uno de ellos requirió amputación de uno de sus miembros inferiores», declaró López a Blu Radio, alertando sobre una crisis sanitaria que involucra a centros asistenciales de Medellín, Bello e Itagüí.
Los casos están asociados al consumo de tusi, una droga ilegal de composición inestable que se fabrica de manera artesanal en lotes pequeños, sin control de calidad. Su base suele incluir ketamina, MDMA o MDA, cafeína, colorantes y edulcorantes, pero a esta mezcla se le añaden adulterantes como levamisol, altas dosis de ketamina o, en lo que preocupa a las autoridades, xilacina, un sedante y relajante muscular de uso veterinario. El proyecto Échele Cabeza, dedicado a la reducción de riesgos en el consumo de sustancias psicoactivas, reportó que entre el segundo semestre de 2024 y lo corrido de 2026 identificaron 10 muestras de tusi con presencia de xilacina, confirmadas por el Ministerio de Justicia: dos en 2024, seis en 2025 y dos en lo que va de 2026.
Las hipótesis detrás de las graves afectaciones
El proyecto Échele Cabeza ha señalado que aún no hay evidencia suficiente para establecer una causalidad directa entre los adulterantes y las necrosis tisulares que llevaron a la amputación, pero manejan varias hipótesis. La primera apunta al levamisol, un antiparasitario veterinario que se ha asociado a agranulocitosis, vasculitis cutánea y necrosis tisular, y que está presente entre el 30% y 70% de las muestras de cocaína analizadas según la región. La segunda hipótesis sugiere que la ketamina en grandes cantidades o su uso crónico mezclado con otras sustancias podría provocar isquemia; de hecho, desde agosto de 2025, Échele Cabeza ha informado sobre casos de «vejiga de ketamina» en consumidores. La tercera y más inquietante hipótesis, aunque preliminar, es la presencia de xilacina, un fármaco veterinario cuyo uso como adulterante del fentanilo ha sido documentado en Estados Unidos como causante de necrosis y amputaciones.
«Conocimos un caso reportado en Cali hace aproximadamente dos años, en el que se presentaron amputaciones de extremidades asociadas presuntamente al consumo problemático y reiterado de tusi (el cóctel)»
Proyecto Échele Cabeza
Frente a estos casos de afectaciones vasculares severas, el proyecto Échele Cabeza afirmó que «existen varias hipótesis plausibles, aunque todavía no hay evidencia suficiente para establecer una causalidad directa». Sin embargo, llamaron la atención sobre la experiencia internacional: «Aún no podemos relacionar la xilacina con estos casos en Colombia, pero lo que sí está bastante bien documentado es la relación directa con necrosis y amputaciones en Estados Unidos, dado que es uno de los principales adulterantes del fentanilo. Este quizás podría ser el detonante que estamos buscando, pero hay que investigar para tener certeza».
Un riesgo latente para consumidores
El tusi, conocido popularmente como «cocaína rosada» o «droga del amor», carece de una composición definida y se produce ilegalmente sin estándares de calidad, lo que lo convierte en un cóctel impredecible. Las autoridades sanitarias han advertido que la situación es especialmente grave porque los consumidores no tienen forma de saber qué sustancias están ingiriendo realmente. La alerta de la Secretaría de Salud de Medellín, junto con los hallazgos de Échele Cabeza, ha puesto en evidencia la necesidad de una investigación más profunda para identificar los adulterantes responsables y prevenir nuevas afectaciones. Mientras tanto, el llamado es a extremar la precaución y a reforzar las estrategias de reducción de riesgos para evitar que más personas terminen con daños irreversibles.












