Trazas de cocaína en agua de grifo de Bogotá y otras 4 ciudades: Acueducto lo niega

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Un reciente informe del Center for a Secure Free Society, titulado Contaminación Invisible, ha encendido las alarmas al detectar trazas de cocaína y otras sustancias químicas en el agua de grifo de varias ciudades colombianas, incluyendo Bogotá, Cartagena, Popayán, Quibdó y Cali. El estudio, elaborado con el apoyo científico de la Universidad de La Sabana, analizó muestras en 12 ciudades del país, que representan a cerca de 17 millones de personas, equivalentes al 32% de la población nacional. De ese total, 11,8 millones de habitantes residen en las cinco urbes donde se encontraron vestigios de la droga, así como compuestos como diésel, amoníaco, metanol y acetona. La divulgación del informe, cuyos trabajos de recolección y análisis se realizaron entre finales de 2025 e inicios de 2026, ha provocado una controversia que se intensificó tras su publicación en Infobae Colombia.

Frente a los hallazgos, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (Eaab) salió al paso con un comunicado en el que defiende la calidad del suministro y niega haber recibido notificaciones oficiales sobre la presencia de sustancias que representen un riesgo para la salud pública. La entidad asegura que sus procesos de potabilización cumplen estrictamente con la normativa nacional, en particular la Resolución 2115 de 2007, y que reporta al Sistema Único de Información (SUI) de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios. Además, destaca que realiza 1.800 análisis mensuales y que el Índice de Riesgo de la Calidad del Agua (Irca) ha estado históricamente en 0%, sin superar nunca el 5%, lo que clasifica el agua como “Sin Riesgo – Agua apta para consumo humano”.

La respuesta de la EAAB: sin notificaciones oficiales y con estrictos controles

En su defensa, la Eaab sostiene que mantiene un riguroso control de sus procesos de potabilización y que suministra la información a las entidades de control, manteniendo una comunicación en doble vía con ellas. No obstante, la empresa aclaró que a la fecha no ha recibido notificaciones oficiales por parte de las autoridades responsables de vigilancia que mencionen la presencia de sustancias químicas que puedan representar un riesgo para la salud pública. Asimismo, indicó que no tiene información de que se haya autorizado la realización de estudios diferentes a los que la Eaab realiza de manera habitual dentro de sus programas de monitoreo y control de calidad.

“La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá mantiene un estricto control de sus procesos de potabilización del agua y en ese sentido suministra la información a las entidades de control manteniendo una comunicación en doble vía con estas”.

Comunicado de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá

La controversia pone de relieve la brecha entre los hallazgos de estudios independientes y la versión oficial de las entidades encargadas del suministro. Mientras el informe Contaminación Invisible alerta sobre una contaminación química generalizada en los sistemas hídricos urbanos, la Eaab insiste en que el aseguramiento de la calidad del producto final es el resultado de una operación física y de un robusto esquema de monitoreo y autocontrol, que se ciñe estrictamente al marco regulatorio nacional. La Secretaría Distrital de Salud complementa la vigilancia del agua en Bogotá, pero hasta el momento no ha emitido pronunciamientos sobre el informe. El debate queda abierto mientras crece la demanda ciudadana por transparencia en los análisis que garanticen la potabilidad del recurso que llega a millones de hogares colombianos.

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