En la madrugada del 27 de mayo de 2026, un ataque con artefactos explosivos lanzados desde un vehículo contra el Batallón Cartagena, en Riohacha, La Guajira, dejó a 12 militares lesionados. Las autoridades atribuyeron el atentado al frente Seis de Diciembre del Ejército de Liberación Nacional (ELN), como una presunta retaliación por las recientes detenciones de integrantes de esa estructura armada en la región. Entre los heridos se cuentan dos suboficiales, siete soldados profesionales y tres regulares; no se registraron víctimas mortales.
El Comandante General de las Fuerzas Militares de Colombia, general Hugo Alejandro López Barreto, condenó enérgicamente lo ocurrido mediante su cuenta oficial en la red social X. “Condeno categóricamente el cobarde atentado terrorista perpetrado en las inmediaciones del Batallón Cartagena, en Riohacha, La Guajira, un acto criminal del ELN que deja varios de nuestros soldados afectados, además de poner en riesgo a la población civil de la zona”, afirmó el alto oficial. Asimismo, detalló las acciones inmediatas desplegadas: “En coordinación con la Policía Nacional y las autoridades locales, mantenemos operativos en la zona para fortalecer la seguridad y avanzar en la identificación y captura de los responsables. Reiteramos nuestro compromiso con la preservación de la estabilidad del territorio y el combate a las estructuras criminales que buscan sembrar el miedo y la violencia en las comunidades”.
Operativos conjuntos y búsqueda de responsables
El atentado provocó el inmediato despliegue de operaciones de seguridad conjuntas entre las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, que buscan reforzar la protección en Riohacha y preservar la estabilidad local, además de proteger a la población civil y al personal militar. Las labores de inteligencia y patrullaje se mantienen en curso para dar con los responsables del ataque, que afectó tanto las instalaciones del Batallón Cartagena como viviendas vecinas. El secretario de Gobierno de La Guajira, Misael Velásquez, se ha sumado a los llamados de las autoridades, reiterando la necesidad de avanzar en la identificación de los agresores.
Este ataque se produce en un contexto de presencia activa de estructuras armadas en La Guajira, donde el ELN mantiene células como el frente Seis de Diciembre. La hipótesis de una retaliación por las capturas recientes de miembros de ese grupo cobra fuerza entre los analistas de seguridad, mientras las autoridades locales y nacionales redoblan esfuerzos para evitar nuevos hechos violentos que afecten a la población civil y a la fuerza pública. La búsqueda de los responsables continúa sin cesar, con el respaldo de la comunidad que ha sido convocada a colaborar con información.












