El ministro del Interior, Armando Benedetti, señaló que los recientes enfrentamientos armados entre las disidencias de las Farc que lideran alias Iván Mordisco y alias Calarcá podrían tener como objetivo interferir en las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo, ya sea mediante el constreñimiento de los votantes o buscando evidenciar una debilidad del Estado frente a estos grupos ilegales. Las declaraciones del funcionario se producen luego de que se conociera que alrededor de 50 personas murieron en combates registrados esta semana en la zona rural de Barranco Colorado, en San José del Guaviare, así como en el municipio de Cartagena del Chairá, Caquetá, donde se disputan el control de corredores estratégicos para el narcotráfico y otras economías ilegales.
La fractura entre estas dos facciones se originó en mayo de 2024, cuando el frente Carolina Ramírez se dividió tras la salida de Iván Mordisco del proceso de Paz Total. Una parte de esa estructura permaneció en los diálogos con el Gobierno bajo el liderazgo de Calarcá, conformando el Estado Mayor de Bloques y Frentes (EMBF), mientras que la otra facción se alineó con Mordisco en el Estado Mayor Central (EMC), que se apartó de la mesa en abril del año pasado. Desde entonces, la disputa territorial se ha intensificado, y según la Defensoría del Pueblo, ya en febrero de 2023 la alerta temprana 012 había advertido sobre divisiones internas en el Frente Primero Armando Ríos, mientras que la alerta 001 de enero de 2025 alertaba sobre el riesgo para comunidades indígenas, campesinas y líderes sociales por el control social que ejercen estos grupos, incluyendo toques de queda y carnetización.
“Siguen siendo estructuras criminales”
Benedetti fue enfático al calificar a ambas disidencias como organizaciones al margen de la ley que no tienen consideración por la vida humana. En sus declaraciones, el ministro afirmó que parecería que estos grupos trataran de influir en la votación presidencial, ya sea mediante el constreñimiento o mostrando una debilidad del Estado. La confrontación armada se recrudeció desde septiembre de 2024, cuando el frente Carolina Ramírez incursionó en territorios controlados por el bloque de Calarcá en Cartagena del Chairá, y no se ha detenido pese a los esfuerzos del Gobierno por retomar los diálogos, que quedaron en suspenso luego de que Mordisco no asistiera a la reunión de emergencia del 5 de abril de 2024 en San Vicente del Caguán y el Ejecutivo confirmara su salida definitiva once días después.
“Siguen siendo estructuras criminales, que no tienen ningún amor a la vida, que son de la muerte y que parecería que trataran de influir o tener alguna injerencia en la votación, ya sea por el constreñimiento o por mostrar una debilidad al Estado”.
Armando Benedetti, ministro del Interior
Con las elecciones del 31 de mayo en el horizonte, el ministerio del Interior evalúa las medidas de seguridad para garantizar el sufragio en las zonas más afectadas por la violencia, especialmente en el sur del país, donde la presencia de estos grupos armados sigue siendo una amenaza constante para la población civil y para la institucionalidad. La Defensoría del Pueblo ya había advertido con sus alertas tempranas que el riesgo de confrontación era inminente, y los hechos de esta semana confirman que la disputa por los corredores del narcotráfico y el control territorial no se detiene, incluso en medio de un proceso electoral que podría definirse bajo la sombra de la violencia.












