El Gobierno nacional anunció el fortalecimiento de las medidas de seguridad para dirigentes políticos, coordinadores regionales y sedes de campaña en todo el país, a pocos días de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo. La decisión fue adoptada durante una reunión virtual del Comité de Coordinación y Recomendación de Medidas de Protección en el Proceso Electoral (Cormpe), con la participación de la Unidad Nacional de Protección (UNP), la Policía Nacional y las Fuerzas Militares, y fue confirmada por el ministro del Interior, Armando Benedetti, quien indicó que se fortalecerán los dispositivos de seguridad.
El refuerzo incluye un aumento de vehículos y personal de la UNP, así como dispositivos especiales en las sedes de campaña y un monitoreo permanente por parte de las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y la UNP. Las medidas se concentrarán en las zonas del país con mayores niveles de riesgo, especialmente después del asesinato de un coordinador político en el departamento del Meta, hecho que incrementó las alertas de seguridad reportadas por distintas campañas políticas. La campaña del candidato presidencial Abelardo de la Espriella fue una de las que manifestó inquietudes tras ese crimen, lo que llevó al Cormpe a sesionar de urgencia y reforzar los esquemas de protección.
Coordinación permanente ante el riesgo electoral
Las autoridades mantendrán una coordinación permanente y protocolos de vigilancia activos en todo el territorio nacional, con el objetivo de garantizar la normalidad en las actividades políticas previas a la jornada electoral y prevenir afectaciones a candidatos, coordinadores, líderes territoriales y equipos de campaña. De acuerdo con el Ministerio del Interior, el próximo martes se realizará una nueva sesión del Cormpe para evaluar los esquemas de protección que se requerirán para los candidatos que eventualmente avancen a una segunda vuelta presidencial. Mientras tanto, la UNP, la Policía y el Ejército mantendrán un monitoreo constante de las condiciones de seguridad en las regiones más vulnerables, donde el riesgo de ataques contra dirigentes políticos se ha intensificado en la recta final del proceso electoral.












