Familia denuncia presión laboral por bonificaciones en accidente de ambulancia en Atlántico

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La familia de la médica Karol Amaya, fallecida el 23 de mayo de 2026 tras veinte días hospitalizada por las secuelas de un accidente de ambulancia ocurrido el 9 de abril de 2025, denunció que la profesional trabajaba bajo presión laboral por tiempos de traslado y bonificaciones por rendimiento, mientras que la empresa Ambulancias AMI rechazó categóricamente esas afirmaciones. El siniestro sucedió durante un traslado no vital desde Galapa hacia Barranquilla, en el Atlántico, cuando la ambulancia perdió el control y se estrelló contra un árbol. Karol Amaya, de 38 años, salió proyectada contra los equipos médicos dentro del vehículo y sufrió politraumatismo, trauma craneoencefálico y lesiones faciales que derivaron en una depresión mayor, ansiedad, ideas suicidas y aislamiento. Su hija, Francesca Amaya, relató al diario El Heraldo que la médica «iba a una velocidad muy alta» y que «le pidió en reiteradas ocasiones que fuera más despacio». El conductor, que también era paramédico, no sufrió lesiones de gravedad, permaneció un corto periodo vinculado a la empresa y luego renunció.

Según la reconstrucción hecha por El Tiempo, el tiempo máximo de traslado rondaba los 35 minutos y existía una bonificación adicional de casi 800.000 pesos para empleados que cumplieran con ese límite y lograran altos niveles de rendimiento. La familia asegura que la misma ambulancia y el mismo conductor estuvieron involucrados en un accidente previo, reportado por Karol en un chat de equipo con el mensaje: «Heidy, Jose le metió la trompa de la ambulancia en otro carro». Daniela Amaya, hermana de la fallecida, contó a El Tiempo que Karol «no se reconocía en el espejo» después del siniestro y que la póliza del vehículo no la cubría a ella, solo al automotor, según le habrían dicho representantes de Ambulancias AMI: «La póliza es de nosotros». Los gastos médicos no cubiertos —terapias, traslados y medicamentos— consumieron los ahorros familiares. La empresa ofreció una ambulancia y personal de enfermería, pero la familia lo rechazó porque la ARL ya cubría la atención en casa, y calificaron el acompañamiento posterior de «inexistente».

La respuesta de la empresa y la réplica de la familia

Ambulancias AMI emitió un pronunciamiento oficial en el que aseguró: «Como organización, rechazamos las afirmaciones que señalan abandono o falta de apoyo hacia la doctora y su familia. Contamos con evidencias del contacto constante y del compromiso brindado por nuestras áreas médicas, administrativas y de gestión humana». Además, la compañía desmintió «categóricamente la existencia de esquemas de presión o bonificaciones por productividad para conductores, reiterando que la seguridad y el bienestar de nuestros colaboradores son prioridad». Sin embargo, la familia respondió por escrito, citada por El Tiempo, cuestionando el momento del comunicado: «Se lamentan después de cinco días de su fallecimiento y después de hacer público todo lo que sufrió mi hermana», y añadieron con ironía: «El colmo sería que no lo dieran a su empleada accidentada en sus ambulancias».

«Iba a una velocidad muy alta» y «le pidió en reiteradas ocasiones que fuera más despacio»

Francesca Amaya, hija de Karol Amaya, a El Heraldo

La familia ha difundido chats y registros internos que, según sostienen, prueban la existencia de presión laboral y bonificaciones por rapidez. Entre los documentos mostrados figura una tabla titulada «Rendimiento diciembre de 2025» con servicios, tiempos de atención, cantidad de traslados y porcentajes de cumplimiento. La controversia se avivó después de que la empresa rechazara las acusaciones, mientras los allegados de Karol Amaya insisten en que la médica murió víctima de un sistema que priorizaba la productividad sobre la seguridad de los pacientes y los trabajadores. El caso ha puesto en el centro del debate las condiciones laborales en el sector de ambulancias en la región Caribe y la responsabilidad de las empresas ante accidentes sufridos por su propio personal. La familia continúa exigiendo justicia y que se esclarezca lo ocurrido aquel 9 de abril de 2025 en la vía entre Galapa y Barranquilla.

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