Las tres principales candidaturas presidenciales que se disputan el próximo gobierno de Colombia presentan visiones radicalmente opuestas sobre cómo abordar la construcción de paz, revelando una disputa central en la contienda electoral. Mientras que el candidato progresista Iván Cepeda propone una política de paz integral como eje de su programa, sus rivales Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia apuestan por un recrudecimiento de las medidas de fuerza y el rechazo a los procesos de diálogo vigentes.
El análisis comparativo de las propuestas de los tres aspirantes, enmarcado en la campaña presidencial de cara al periodo que iniciará en 2026, evidencia que el próximo mandatario deberá ejecutar el último período de aplicación integral del Acuerdo de Paz de 2016. Este contexto convierte el debate sobre paz y seguridad en un punto de quiebre ideológico: Cepeda representa la continuidad de la denominada «Paz Total» del gobierno Petro, mientras que De la Espriella y Valencia encarnan opciones de derecha que rechazan la política de paz vigente.
Propuestas de seguridad que marcan el pulso de la campaña
La senadora Paloma Valencia, candidata de la derecha, propone incrementar el presupuesto de seguridad y defensa hasta el 4% del Producto Interno Bruto, acompañado de una política de «recuperar una autoridad legítima, real y sostenida». En su programa, la candidata respalda explícitamente la política antidrogas de Estados Unidos, incluyendo la erradicación forzosa con glifosato, una medida que ha generado controversia por sus efectos ambientales y sociales. Por su parte, Abelardo de la Espriella, quien se ubica en el espectro de la extrema derecha, ha sido más drástico en sus planteamientos. Su plan de gobierno contempla la creación de diez nuevos centros carcelarios administrados por empresas privadas y la conformación de un «Bloque de Búsqueda contra la extorsión», además de una red denominada «Primera Línea de Seguridad con veteranos y reservistas».
De la Espriella ha calificado la «Paz Total» como «una traición a la patria», según consta en el documento programático «El milagro de los nunca». En sus propuestas más radicales, el candidato plantea «acabar con la JEP» (Jurisdicción Especial para la Paz), tratar al propio Iván Cepeda como «enemigo» y «destripar» a la militancia de izquierda, lo que refleja una postura de confrontación directa contra el actual proceso de paz y sus impulsores.
La apuesta por un Acuerdo Nacional
En contraste, Iván Cepeda ha construido su propuesta en torno a un gran Acuerdo Nacional que permita continuar los diálogos con los grupos armados, pero bajo condiciones estrictas. Su programa establece que las negociaciones no pueden ser «eternas ni retóricas, sino con resultados reales, verificables y concretos, para terminar la guerra y no para prolongarla». Asimismo, propone implementar en todas sus consecuencias el Acuerdo de Paz firmado en 2016.
«La política exterior debe ser una política de paz»
Iván Cepeda, Candidato Presidencial
En el ámbito de la política internacional, Cepeda introduce un elemento novedoso al proponer que Estados Unidos asuma su responsabilidad en el tráfico y consumo de drogas ilícitas, un señalamiento directo al país del norte como parte de la cadena del narcotráfico. Esta postura contrasta con el alineamiento que proponen Valencia y De la Espriella con las políticas antinarcóticos estadounidenses, lo que convierte el manejo de las relaciones con Washington y la estrategia de pacificación en dos de los ejes más divisivos de una campaña que promete definir el rumbo del país en materia de seguridad y convivencia.












