En su tercer y definitivo intento por la Presidencia, el matemático de 69 años se aferra a la coherencia y al rechazo absoluto de los extremos políticos. Bajo la bandera de Dignidad y Compromiso, Fajardo encara la contienda del 2026 articulando un programa técnico enfocado en la estabilización económica de las regiones, la reforma educativa sin deudas y un plan de seguridad basado en el control de fronteras y la inteligencia estratégica.
A diferencia de sus competidores, Sergio Fajardo ha sido categórico al anunciar que este 2026 marca el cierre definitivo de su carrera en la arena electoral.

Con casi 70 años a cuestas, el exgobernador de Antioquia ha decidido mantener intacto el método que lo dio a conocer: una campaña de volanteo directo, a ras de asfalto y de cara a los ciudadanos, evitando los tradicionales mítines masivos organizados por maquinarias que considera clientelistas.
Pese a las presiones de otros sectores moderados y de centroderecha para configurar coaliciones de última hora que frenen a los extremos, Fajardo ha blindado su independencia, rechazando tajantemente alianzas con figuras que considera contrarias a sus principios éticos.
Su propuesta de gobierno, dividida en pilares de recuperación segura, esperanza y dignidad, se desmarca de los discursos populistas mediante un enfoque estrictamente técnico:
- Seguridad y el «Plan Guardián»: Frente a la crisis de orden público, plantea recuperar el control territorial mediante inteligencia estratégica integrada entre la Fuerza Pública y la Fiscalía en sus primeros 100 días. Su meta incluye incorporar 40.000 policías profesionales, duplicar las unidades del Gaula contra la extorsión y construir cinco megacárceles para asfixiar las finanzas del crimen organizado que hoy operan desde las prisiones.
- Economía con Sello Fiscal: El exalcalde de Medellín huye de las promesas de crecimiento milagrosas.Propone una consolidación fiscal responsable, la modernización y despolitización de la DIAN mediante analítica de datos, y un desmonte gradual de los subsidios a los combustibles para liberar recursos equivalentes a dos puntos del PIB hacia la inversión social.
- La Educación como Eje Transformador: Fiel a su esencia académica, promete una reforma profunda al Icetex para evitar que el acceso a la universidad signifique una condena financiera para los jóvenes. Su meta es ofrecer alternativas reales de empleo y formación técnica a través del SENA para 1.5 millones de jóvenes rezagados en el mercado laboral.
El Panorama en las Urnas y el Desafío del Escepticismo
El principal obstáculo de Fajardo en esta recta final no radica en la solidez de sus propuestas, sino en el manejo del desgaste político acumulado tras sus intentos de 2018 y 2022.
En un ambiente electoral marcado por la crispación y la incertidumbre, el discurso del «cambio sin extremos» compite contra la espectacularidad de las narrativas más radicales. Sin embargo, el candidato insiste en que no carga con frustraciones ni vergüenzas pasadas; su estrategia apuesta a que, ante el aparente fracaso de las fórmulas extremistas en la práctica gubernamental, una Colombia «fatigada de la confrontación» opte finalmente por la serenidad y la decencia administrativa.
Para Fajardo, el reto metodológico de su carrera consiste en demostrar que los folletos explicativos y los debates conceptuales tienen más fuerza que la emoción del caudillismo. Su éxito dependerá de si logra movilizar el voto joven de las periferias regionales (como las zonas priorizadlas de Catatumbo, Cauca yChocó) prometiendo oportunidades tangibles en lugar de discursos grandilocuentes.
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