El reconocido presentador de Noticias Caracol, Pablo Arango, conmueve al revelar los detalles más íntimos de uno de los momentos cruciales de su vida: cómo hace una década, en 2016, decidió contarles a sus padres su orientación sexual, rompiendo trece años de silencio que lo habían sumido en una profunda depresión. En una entrevista concedida a la revista Vea, el periodista y abogado, originario de Manizales, confesó que durante su juventud sintió que su atracción por los hombres era “una enfermedad, que rechacé desde ese momento”. El relato, publicado a diez años del hecho, describe un proceso doloroso que culminó en la sala de la casa familiar en la capital caldense, donde vivió una conversación que cambiaría su vida para siempre.
Arango, quien creció en un colegio masculino católico en Manizales y estudió comunicación social en la Universidad de Manizales, recordó que desde los doce años fue consciente de su atracción hacia otros hombres, pero el miedo y la presión social lo llevaron a ocultarlo. Durante su juventud tuvo dos novias; con la última, de casi cinco años de relación, consideró casarse y tener hijos como una forma de esconder su verdadera identidad. Sin embargo, tras la ruptura sintió que podía replantearse su vida. “Ya era como una olla a presión que estaba a punto de estallar”, confesó el presentador, quien además atravesaba un falso positivo de embarazo que reforzó su silencio. A los 25 años, viajó desde Bogotá a Manizales para hablar con sus padres y su hermana; fue su madre quien, en un momento de la conversación, le preguntó directamente si era homosexual, y la reacción inicial fue de llanto. Su padre, en cambio, respondió con calma y apoyo, mientras su madre le pidió discreción. Sin embargo, un mes después ella le envió una carta disculpándose, donde escribió: “Perdóname por mi reacción, fue muy sorpresiva, pero eres mi hijo, te amo y tienes todo mi apoyo”. Hoy, su madre es “súper amiga” de su actual pareja, Gabriel Carvajal, con quien lleva casi tres años de relación y comparten un hogar en Bogotá junto a su perro Coco.
El peso del silencio y la liberación
Pablo Arango describió su experiencia como “caminar durante años con un bulto de papa encima y, de repente, soltarlo”. En la entrevista, subrayó que, a pesar de tener éxito profesional y una vida social activa, sufría en lo más íntimo: “Era feliz en el trabajo, jugaba fútbol, pero sexualmente era la persona más infeliz del mundo”. El miedo al rechazo lo persiguió durante más de una década, pero desde que sus padres lo supieron, todo cambió. “Ese día que mis papás lo supieron, dije: ‘que se tenga el mundo, porque ahora sí yo puedo ser’”, afirmó con determinación. El presentador destacó que ningún amigo o familiar se alejó tras la revelación, a pesar de sus temores, y que el mayor miedo que tenía “de lo que podía pasar si contaba la verdad, en realidad nunca pasó”. Hoy, Arango habla abiertamente sobre su experiencia con el objetivo de que “jóvenes confundidos sepan que no pasa nada, no es una enfermedad”. Su testimonio, ofrecido diez años después de aquella conversación en Manizales, se convierte en un mensaje de esperanza y autenticidad para quienes aún viven en el silencio.












