El presidente Gustavo Petro desató una tormenta política este lunes al desconocer los resultados del preconteo de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, en las que el candidato opositor Abelardo de la Espriella se impuso sobre el oficialista Iván Cepeda. En un mensaje publicado en su cuenta de la red social X, el jefe de Estado denunció que el software de la firma privada de los hermanos Bautista, encargada del conteo, habría sido manipulado en tres oportunidades durante la última semana y que 800.000 cédulas de personas que no aparecen en el censo oficial fueron agregadas al sistema. “El llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante. Sus datos no son norma pública”, afirmó Petro, quien aseguró que los únicos resultados que acatará serán los de las comisiones escrutadoras dirigidas por los jueces de la República.
La reacción del mandatario, cuyo candidato perdió la primera vuelta, provocó un aluvión de críticas por parte de la oposición, gremios empresariales y organismos internacionales. El expresidente Iván Duque calificó las declaraciones como un “atentado contra la voluntad de las mayorías” y pidió una respuesta inmediata de las instituciones y la comunidad internacional. “Petro quiere desconocer la democracia y a la organización electoral. Las instituciones deben pronunciarse de inmediato y la comunidad internacional debe estar alerta ante esta amenaza”, señaló Duque, quien instó a la unidad de todos los demócratas del país. Por su parte, el senador Efraín Cepeda, sin vínculo familiar con el candidato derrotado, afirmó que la actitud del presidente “revela su verdadero talante: solo respeta la institucionalidad cuando le conviene” y lo calificó como “un mal perdedor”. El representante a la Cámara Andrés Forero fue más contundente: “¡Qué peligro este señor! No le bastó hacerle campaña ilegalmente a su candidato y ahora de forma anti-democrática y autoritaria desconoce los resultados electorales porque no lo favorecieron”.
Rechazo institucional y empresarial
Las declaraciones de Petro también generaron un fuerte rechazo en el sector empresarial y en organizaciones internacionales de derechos humanos. María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de AmCham Colombia, señaló que “en Colombia, el presidente no acepta ni rechaza resultados electorales, los acata” y recordó que el preconteo es meramente informativo, mientras que el escrutinio oficial está a cargo de autoridades electorales y jueces. Lacouture calificó las declaraciones como merecedoras de “rechazo institucional”. Juanita Goebertus, directora de la División de las Américas de Human Rights Watch, expresó que “Colombia tiene un sistema electoral independiente y confiable. Es lamentable que el presidente siembre dudas injustificadas”. La senadora María Fernanda Cabal, del Centro Democrático, también se pronunció duramente contra Petro y recordó que un Tribunal de la República ya lo había advertido en abril sobre mensajes sin prueba respecto a un supuesto fraude electoral. “Petro, usted es pasado. Lo derrotamos hoy, lo volveremos a derrotar en segunda vuelta”, expresó Cabal, mientras que el abogado Daniel Briceño señaló que el presidente “no acepta los resultados porque está perdiendo. Estamos listos para defender la constitución y la ley”.
“Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista, porque, debiendo estar quietos los algoritmos del software de conteo y escrutinios, en la última semana fueron variados en tres oportunidades y agregaron 800.000 cédulas más de personas que no están en el censo oficial presentado”.
Gustavo Petro, presidente de Colombia
En medio de la controversia, el Centro Democrático responsabilizó al Gobierno por la polarización y criticó a Iván Cepeda por “posar de víctimas” cuando, según el partido, sus huestes atacaron a la familia del expresidente Álvaro Uribe. Petro, por su parte, insistió en que existen “dos censos en este momento, el oficial y el del software de los hermanos Bautista, que tiene 800.000 personas adicionales” y aseguró que “las mesas ya impugnadas demuestran que centenares de miles de votos fueron agregados sin existencia de sufragantes”. El presidente concluyó que, conforme a la ley, atenderá y aceptará los resultados de las comisiones escrutadoras dirigidas por los jueces, dejando abierta la incertidumbre sobre el desarrollo de la segunda vuelta electoral en un clima de creciente tensión política.












