Votos de Paloma Valencia y Fajardo definirían balotaje entre De la Espriella y Cepeda

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Con el 99,99 por ciento de las mesas escrutadas tras la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026, los colombianos se preparan para un balotaje el 21 de junio entre el derechista Abelardo de la Espriella, quien alcanzó el 43,74 por ciento de los votos válidos, y el izquierdista Iván Cepeda, con un 40,90 por ciento. Sin embargo, la atención de los analistas se ha centrado en el destino de los votos de los dos candidatos eliminados: Paloma Valencia, del Centro Democrático, que obtuvo 1.639.683 sufragios (6,92 por ciento), y Sergio Fajardo, de Dignidad y Compromiso, con 1.009.069 votos (4,26 por ciento). Estos dos bloques, aunque minoritarios, resultan decisivos para inclinar la balanza en una contienda que se perfila ajustada.

De acuerdo con los politólogos Manuel Camilo González y David Fernando Varela, ambos profesores de la Pontificia Universidad Javeriana, el comportamiento de esos electores seguirá patrones distintos según la disciplina partidaria y las afinidades ideológicas. Mientras que el voto del Centro Democrático parece destinado a migrar en bloque hacia De la Espriella, el respaldo de Fajardo podría fragmentarse entre el voto en blanco, la abstención o, en menor medida, la opción de Cepeda. La campaña del balotaje se da en un escenario de polarización extrema que, como señalan los expertos, ha dejado sin espacio al centro político.

El voto de Paloma Valencia: blindaje partidario y disciplina

El respaldo explícito del expresidente Álvaro Uribe y de la propia Valencia a la candidatura de Abelardo de la Espriella no deja mucho margen a la duda. Según Manuel Camilo González, maestro en Ciencias Políticas de la Universidad de Salamanca, el Centro Democrático trasladará todos sus votos al candidato de derecha “casi que por necesidad existencial”. El analista explicó que, detrás de ese movimiento, hay una transacción clara: el partido busca actuar en el Congreso como blindaje de un eventual gobierno de De la Espriella, quien no cuenta con músculo legislativo propio. “En la campaña del Centro Democrático de Paloma Valencia, por necesidad existencial, el partido trasladará todos sus votos a Abelardo de la Espriella. Lo hace para proteger a su líder natural, el expresidente Álvaro Uribe”, afirmó González. Por su parte, David Fernando Varela, doctor en Asuntos Internacionales de la Universidad Johns Hopkins, subrayó que “los votantes de Paloma definitivamente están más alineados con el presidente Uribe”, lo que refuerza la idea de una transferencia disciplinada, sin importar que Valencia no haya logrado conservar los más de tres millones de sufragios que obtuvo en la consulta interna de marzo pasado, lo que refleja una reconfiguración de la derecha.

El dilema de Sergio Fajardo: un centro destruido por los extremos

La situación del excandidato Sergio Fajardo es más compleja. El exgobernador de Antioquia, que participó por tercera vez en una elección presidencial sin lograr pasar a la definición, se enfrenta a un dilema ideológico. David Fernando Varela consideró que “lo más probable es que opte por dejar en libertad a sus seguidores o invitar al voto en blanco”. El analista recordó que “el centro quedó destruido por los extremos; el país está polarizado entre posiciones radicales de izquierda y derecha que no hacen concesiones al centro. A Sergio Fajardo le resulta difícil apoyar a cualquiera de los dos candidatos tras haber mantenido una posición independiente frente a ellos”. Este escenario replica lo ocurrido en 2022, cuando el bloque del centro también se diluyó en la segunda vuelta, y contrasta con la disciplina de la derecha, que históricamente se ha movilizado con mayor cohesión, como se evidenció en los comicios de 2018.

“Los votantes de Paloma definitivamente están más alineados con el presidente Uribe”

David Fernando Varela, doctor en Asuntos Internacionales de la Universidad Johns Hopkins y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana

Con los extremos enfrentados y el centro sin un rumbo claro, la segunda vuelta del 21 de junio se define no solo por los votos propios de De la Espriella y Cepeda, sino por la capacidad de cada uno de atraer a los electores que quedaron huérfanos tras la salida de Valencia y Fajardo. Mientras la derecha parece asegurada en torno a un solo candidato, la izquierda y el centro liberal buscarán seducir a los votantes fajardistas, aunque todo apunta a que una porción significativa de ese bloque podría optar por no participar o anular su voto. La elección del 31 de mayo reprodujo, en esencia, el mapa de 2022: derecha en ventaja, izquierda por debajo de lo esperado y un centro severamente golpeado por la polarización.

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