En Bogotá, 68% de estudiantes justifica estereotipo de mujeres interesadas y 62% rechaza feminismo

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Un diagnóstico exploratorio de la Secretaría Distrital de la Mujer en colegios públicos de Bogotá reveló que el 68 por ciento de los estudiantes valida el estereotipo de que “las mujeres solo buscan hombres con dinero y poder”, mientras que el 62 por ciento cree que el feminismo odia a los hombres. El estudio, desarrollado con alumnos de noveno a once y docentes de instituciones oficiales, evidencia un profundo desconocimiento y rechazo al feminismo, así como la fuerte influencia de discursos antifeministas que circulan en entornos escolares y digitales. Juliana Martínez Londoño, subsecretaria del Cuidado y Políticas de Igualdad de la Secretaría Distrital de la Mujer, señaló que estos imaginarios no son frases sin consecuencias, pues afectan la autonomía, la seguridad y la vida de las mujeres.

Las cifras revelan una paradoja generacional: aunque el cero por ciento de los estudiantes estuvo de acuerdo con que “ya hay igualdad, el feminismo es innecesario”, lo que sugiere un rechazo al machismo tradicional, en la práctica validan roles y micromachismos. El 77 por ciento de los encuestados consideró que “los hombres tienen que ser proveedores” y el 71 por ciento sostuvo que “los hombres también son víctimas del sistema”. Estas percepciones coexisten con una fuerte presencia de la llamada “manósfera”, comunidades virtuales que promueven la supremacía masculina o la victimización de los hombres, en plataformas como TikTok, YouTube, WhatsApp y memes escolares. Términos despectivos como “feminazi” y consignas como “las feministas odian a los hombres” circulan libremente en pasillos y chats, generando tensiones y exclusiones dentro del aula.

Una paradoja entre el rechazo al machismo y la validación de estereotipos

Martínez Londoño explicó que la igualdad también se juega en los lenguajes cotidianos, las redes sociales, los salones de clase y en la manera como las y los jóvenes aprenden a relacionarse. La investigación identificó una brecha generacional y digital que dificulta la intervención docente: muchos profesores carecen de herramientas para debatir temas polarizados, mientras los estudiantes consumen contenidos que normalizan la burla sexista y los chistes machistas como mecanismos de pertenencia grupal. El estudio advierte que la prevención de violencias contra las mujeres requiere desmontar los imaginarios que circulan en estos entornos, antes de que se consoliden como patrones de discriminación.

“Cuando una adolescente escucha que el feminismo exagera o que las mujeres son interesadas, no estamos frente a frases sin consecuencias. Son imaginarios que afectan la autonomía, la seguridad y la vida de las mujeres”.

Juliana Martínez Londoño, subsecretaria del Cuidado y Políticas de Igualdad de la Secretaría Distrital de la Mujer

La Secretaría Distrital de la Mujer subrayó que el estudio es un primer paso para diseñar estrategias pedagógicas que aborden estos discursos desde la escuela. La convivencia de opiniones opuestas, sumada a la falta de formación docente en temas de género, genera discusiones acaloradas y excluye las voces feministas del debate escolar. Para las autoridades, la urgencia radica en intervenir tanto en el espacio físico como en el digital, donde los jóvenes reproducen y amplifican estereotipos que, lejos de ser inofensivos, perpetúan dinámicas de discriminación y violencia.

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