La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, generó una fuerte controversia diplomática al expresar su respaldo a las denuncias formuladas por el presidente colombiano, Gustavo Petro, sobre un presunto fraude en la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el pasado 31 de mayo. En una conferencia de prensa en México, Sheinbaum aseguró que «es importante lo que está diciendo el presidente Petro de que no fue un conteo limpio», y añadió que su gobierno mantiene «una afinidad a las propuestas y lo que representa el partido del presidente Petro y a Iván Cepeda». Esta declaración desató una inmediata reacción de la periodista y excandidata presidencial Vicky Dávila, quien a través de su cuenta en X acusó a la mandataria mexicana de interferir en el proceso electoral colombiano, afirmando que «Claudia Sheinbaum, presidente de México, está con Cepeda y Petro, e interviene en las elecciones colombianas», y remató con un contundente «Pero esto sí le gusta al petrismo mañoso».
La controversia se enmarca en las denuncias que el propio presidente Gustavo Petro ha venido esgrimiendo desde que se conocieron los resultados oficiales del preconteo, que dieron una ventaja de aproximadamente 635.000 votos al candidato Abelardo de la Espriella, quien obtuvo 10.361.499 sufragios, equivalentes al 43,79% de los votos, frente a los 9.688.361 votos de Iván Cepeda, que representan el 40,90%. Petro ha señalado directamente al software de conteo utilizado por la Registraduría Nacional, afirmando que fue modificado de manera irregular. En su cuenta de X, el mandatario colombiano detalló que «presento las bases comprobadas del posible fraude. Que puedo entregar a autoridad competente», e indicó que la modificación del software ocurrió en dos momentos específicos del día 26 de mayo de 2026 a las 1:21:35 p. m. y a las 7:21:13 p. m., fecha que podría tratarse de un error tipográfico en la difusión. Según Petro, los cambios se centraron en alterar el censo electoral, que pasó de 41.421.973 a 42.307.373 cédulas, un incremento de 885.409 potenciales votantes, así como el número de puestos de votación (de 13.742 a 14.438) y de mesas (de 120.527 a 122.020). El presidente agregó que más de 5.300 mesas registraron una votación superior al máximo permitido por la ley.
Respaldos y críticas cruzadas
La posición de Claudia Sheinbaum no se limitó a una simple declaración de apoyo. La presidenta mexicana insistió en que, si bien «hay que tener respeto por la decisión del pueblo colombiano, es importante que se llegue hasta lo último en esta denuncia que se está haciendo de un posible fraude». Sheinbaum reiteró la afinidad de su gobierno con los sectores progresistas de Colombia, lo que para sus críticos representa una injerencia directa en los asuntos internos del país. Petro, por su parte, ha mantenido su postura de no reconocer los datos del preconteo del software desarrollado por los hermanos Bautista, argumentando que «dije que no reconocí los datos del preconteo del software de los hermanos Bautista es porque tengo datos». El jefe de Estado colombiano ha recordado que una sentencia del Consejo de Estado en 2018 ya había declarado vulnerable ese software, lo que, según su criterio, refuerza la necesidad de una auditoría exhaustiva y la entrega del código fuente por parte de la Registraduría, que hasta el momento se ha negado a hacerlo. En este tenso clima poselectoral, las palabras de Sheinbaum han encendido aún más el debate sobre la transparencia del proceso electoral y el papel de los líderes internacionales en la validación de los resultados.












