Cormacarena ordena a UNAL alimentar 330 caimanes llaneros en peligro crítico

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La Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena, Cormacarena, emitió un requerimiento con órdenes inmediatas contra la Universidad Nacional de Colombia por el estado crítico en que se encuentran cerca de 330 caimanes llaneros (Crocodylus intermedius), especie clasificada en peligro crítico de extinción. Tras visitas técnicas a varios centros de manejo, la autoridad ambiental constató que los ejemplares han soportado ayunos prolongados, condiciones de hacinamiento y deficiencias sanitarias que ponen en riesgo su supervivencia. El documento, firmado por el director general Jhorman Saldaña y dirigido a la decana de la Facultad de Ciencias, Lucy Gabriela Delgado, exige el restablecimiento inmediato de la alimentación, la corrección del hacinamiento y la presentación de cronogramas, planes de manejo e informes veterinarios en plazos perentorios.

Las visitas técnicas revelaron que en la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, ubicada en Villavicencio, la alimentación de los reptiles no se suministraba desde el 20 de noviembre de 2025, mientras que en la Universidad de los Llanos (Unillanos) el último suministro data del 4 de septiembre de 2025 para doce ejemplares, y en el Parque Agroecológico Merecure la suspensión se registró desde el 25 de septiembre de 2025. En este último lugar, además, se halló un ejemplar muerto el pasado 28 de mayo, por lo que se ordenó la realización de una necropsia. Cormacarena advirtió que existe un “riesgo inminente de pérdida de biodiversidad” debido a la falta de alimento, el hacinamiento —con más de diez individuos adultos por estanque en la estación Roberto Franco— y la deficiencia de tiamina detectada en neonatos, lo que motivó la exigencia de un informe veterinario detallado sobre esa patología.

Controversia institucional por la custodia y financiación

La raíz del conflicto radica en la interpretación de las responsabilidades legales sobre estos animales, que provienen del Programa Nacional de Conservación del caimán llanero, iniciado en la década de 1970 y que desde entonces ha estado bajo la custodia de la Universidad Nacional. En el requerimiento, Cormacarena sostiene tajantemente que “la Universidad Nacional de Colombia no es una simple colaboradora, sino la entidad ejecutora, dueña del proyecto investigativo y tenedora y custodia legal de los caimanes”, citando la Resolución 676 de 1997 como respaldo de las funciones de la Estación Roberto Franco. Desde la universidad, sin embargo, la decana Lucy Gabriela Delgado ha señalado que “el programa debía ser financiado y dirigido por el Estado y las autoridades ambientales”, abriendo una brecha sobre quién debe asumir los costos operativos de mantener a los aproximadamente 180 ejemplares en Merecure, más los de las otras dos sedes.

El requerimiento no se limita a la alimentación. Cormacarena también ordenó instalar zonas de sombra para neonatos y juveniles, mejorar los sistemas de recambio de agua, fortalecer el personal de mantenimiento, restringir el ingreso de personas no autorizadas y adecuar zonas arenosas para la postura de huevos. En Merecure se identificaron cercas de apenas un metro de altura que podrían facilitar la fuga de ejemplares adultos, una falla de infraestructura que debe ser subsanada. A la Universidad Nacional se le otorgó un plazo de 15 días hábiles para presentar un Plan de Manejo de Densidad Poblacional, así como cronogramas de alimentación detallados. Copia del documento fue remitida al Ministerio de Ambiente y a la Procuraduría General de la Nación, esta última ya había abierto una actuación preventiva, mientras que organizaciones ambientales presentaron una tutela para garantizar la alimentación de los animales.

“La Universidad Nacional de Colombia no es una simple colaboradora, sino la entidad ejecutora, dueña del proyecto investigativo y tenedora y custodia legal de los caimanes”

Documento de Cormacarena

Cormacarena advirtió que el incumplimiento de las órdenes impartidas puede derivar en medidas preventivas o sancionatorias, según lo establecido en la legislación ambiental colombiana. La situación de los caimanes llaneros, emblemáticos de los Llanos Orientales y al borde de la extinción, pone de relieve no solo la urgencia de garantizar su bienestar inmediato, sino también la necesidad de resolver de fondo el modelo de gestión y financiación del programa de conservación que, después de más de cinco décadas, enfrenta su crisis más grave.

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