Un exmilitar colombiano, cuya identidad se mantiene en reserva, ha revelado en un testimonio reciente a Telemundo cómo fue reclutado bajo engaños para integrar las filas del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en México. A través de una falsa oferta laboral en una empresa de seguridad privada, con un salario prometido de 2.500 dólares mensuales, equivalentes a más de 8.900.000 pesos colombianos, este hombre fue trasladado desde Colombia hasta Ciudad de México sin imaginar el verdadero destino que le esperaba.
“Yo, yo soy colombiano. Me trajeron engañado prácticamente. Vengo del Cártel de Jalisco Nueva Generación. Cuando estaba allá, pues en Colombia, me dijeron que venía a trabajar en empresas de seguridad y ya prácticamente cuando estábamos con la realidad fue diferente todo”, relató el exmilitar, describiendo el momento en que la promesa de un empleo legítimo se desvaneció. Al llegar a la capital mexicana, fue confinado en una vivienda y posteriormente trasladado en un vehículo de transporte privado a una “casa sicaria”, donde comenzó su captación forzosa.
De instructor militar a custodio de jóvenes sicarios
Una vez dentro de la estructura criminal, al exmilitar se le asignó la tarea de instruir a un grupo de entre 100 y 200 jóvenes, entre los que se encontraban menores de 15 y 16 años. “Me dejaron un puño de mexicanos a cargo mío. Mira, manejaba prácticamente ciento y pico de muchachos a una sola parte, gente sin experiencia, niños de 15-16 años”, declaró, evidenciando la peligrosa combinación de la experiencia militar colombiana con la vulnerabilidad de los jóvenes mexicanos reclutados por el cártel.
El CJNG, considerado una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas de México, ha intensificado la captación de desertores de milicias colombianas, según han denunciado las autoridades del estado de Michoacán. Este modus operandi no es exclusivo de México, ya que se repite en otros conflictos globales como los de Sudán, Ucrania y Rusia, donde falsas ofertas laborales esconden el reclutamiento forzoso para actividades ilícitas.
“Cuando llegué, prácticamente me metieron a una casa a la Ciudad de México y de ahí me recogió un Uber y me llevó a una casa sicaria”.
Exmilitar colombiano anónimo
En la región de la sierra purépecha de Michoacán, donde el CJNG opera con impunidad, la presencia de colombianos se ha vuelto recurrente. Imágenes aéreas difundidas por Telemundo muestran enfrentamientos armados en la zona, donde hombres equipados con armamento de alto calibre, superior al de las defensas comunales indígenas, siembran el terror. Un defensor comunal anónimo de Michoacán explicó la disparidad de fuerzas: “Por ejemplo, míreme a mí, yo tengo un arma que para ellos no es nada, un equipo que para ellos no es nada. Ellos traen el mejor equipo, el mejor armamento”.
Pobladores de más de diez comunidades indígenas en Michoacán han elevado sus reclamos ante las autoridades, exigiendo mayor protección frente al avance del crimen organizado. El testimonio del exmilitar colombiano no solo revela las engañosas redes de reclutamiento del CJNG, sino que también expone la vulnerabilidad de las comunidades indígenas y la urgente necesidad de una respuesta estatal que frene la expansión de uno de los cárteles más sanguinarios de México.












