**Andrés Solano amenaza de muerte a Abelardo de la Espriella en Bogotá**

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En un hecho que ha generado un fuerte rechazo en el ámbito político y social del país, el empresario Andrés Solano, expareja de la representante a la Cámara María del Mar Pizarro, lanzó graves amenazas de muerte contra el abogado y candidato Abelardo De la Espriella. Los hechos ocurrieron la noche del pasado 1 de junio de 2025, en la zona de Teusaquillo, Bogotá, durante una marcha de simpatizantes del senador Iván Cepeda, realizada tras la primera vuelta presidencial. En un video que él mismo grabó con su celular y difundió en redes sociales, Solano, conocido por ser propietario de Before Club, profirió frases como “vamos a ir a buscar a Abelardo de la Espriella para fumigarlo y destriparlo”, mientras pedía la intervención del Ejército Nacional.

Las declaraciones de Solano no se limitaron a una sola amenaza. En el mismo material audiovisual, que rápidamente se viralizó, el empresario aseguró que iría en compañía de los “jaguares” para buscar a De la Espriella, a quien calificó como “narcotraficante, misógino y mafioso”. En sus propias palabras, Solano afirmó: “Abelardo: aquí están los ‘jaguares’, vamos a ir por ti narcotraficante, paramilitar, mafioso y vamos realmente a meterte a la cárcel”. En un tono aún más explícito, añadió: “Pido que el Ejército nacional, que sí sabe que es un ‘jaguar’, vaya por ti, vaya por el narcotraficante y mafioso que eres y te destripe y te fumigue y que te lleve para China, por allá donde hay pena de muerte para los mafiosos y narcos. Todos los jaguares te van a ir a buscar”.

La reacción no se hizo esperar y, de manera inmediata, la representante María del Mar Pizarro se desmarcó públicamente de las expresiones de su expareja. En un comunicado, Pizarro fue enfática al señalar que el señor Solano no es su pareja sentimental y que rechaza los comentarios de carácter violento. “En mis comunicaciones y vida pública siempre me he limitado a rebatir las ideas y las acciones de mis contradictores políticos, nunca su persona. Por eso, rechazo dichas expresiones”, manifestó la congresista, buscando distanciar su imagen y su labor política de las amenazas proferidas. Cabe recordar que Solano fue socio comercial de Pizarro en el negocio de los bares, un vínculo que ahora la representante busca aclarar ante la opinión pública.

Reacciones y contexto de las amenazas

El grave episodio ha encendido las alarmas, no solo por el tono de las amenazas, sino por el contexto en el que se produjeron. La marcha, convocada en apoyo a Iván Cepeda, transcurrió sin incidentes materiales graves, aunque la Secretaría de Seguridad de Bogotá calificó de “agresiva” la adhesión de carteles al bus de la Selección Colombia. Pese a los rumores iniciales, se descartaron afectaciones a las obras del metro de la capital. Sin embargo, la gravedad del video ha puesto el foco en la violencia política. El secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, se refirió al hecho señalando que “la política obligada deja de ser política”, una frase que resume la preocupación por el escalamiento de las agresiones verbales en el debate público.

Andrés Solano es conocido en el ámbito capitalino no solo por su relación con Pizarro, sino también por ser el propietario del Before Club, un bar que ha estado en el centro de la controversia al estar vinculado al asesinato sin resolver del estudiante Jaime Esteban Moreno en 2025. Ahora, su nombre vuelve a estar en la palestra, pero por un hecho que podría tener consecuencias legales. La campaña de Abelardo De la Espriella ya estudia la posibilidad de interponer acciones penales, amparándose en la legislación colombiana que sanciona este tipo de amenazas e incitaciones a la violencia.

“Vamos a ir a buscar a Abelardo de la Espriella para fumigarlo y destriparlo”

Andrés Solano, Empresario

El episodio deja en evidencia la creciente polarización y las complejas dinámicas que rodean el actual escenario electoral. Mientras la presión pública y las posibles acciones legales avanzan, queda en el aire la pregunta sobre los límites del discurso político y las responsabilidades de quienes, desde la esfera privada, agitan un clima de odio que, como se ha visto, puede traspasar las barreras de lo simbólico para volverse una amenaza explícita contra la vida de un contendiente político.

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