La noche del domingo 31 de marzo de 2026, después de que Abelardo de la Espriella se impusiera en la primera vuelta presidencial con más de diez millones de votos, su campaña organizó una celebración privada en una casa alquilada en Puerto Colombia, Atlántico, a la que los invitados fueron trasladados en planchón por el río Magdalena desde el Malecón de Barranquilla. Lo que parecía una fiesta de triunfo habitual se convirtió en un evento marcado por estrictas medidas de seguridad: a todos los asistentes se les recogieron los celulares, impidiendo cualquier registro fotográfico o de video. La orden, según reveló el director de Blu Radio, Morales, respondía a amenazas graves contra la vida del candidato. «No dejaron tomar fotografías, que es la razón por seguridad por la cual usted no va a ver nada de lo que pasó el domingo por la noche», explicó el periodista, quien añadió que «están en alerta porque saben que puede pasar algo en materia de seguridad. Me dicen que son amenazas en serio, muy fuertes, a la vida».
La fiesta, que concluyó a la 1:00 a. m., reunió a figuras clave de la coalición Creemos y del espectro político que apoyó a De la Espriella. Entre los presentes se encontraban Efraín Cepeda, presidente del partido Conservador; miembros del grupo político de Federico Gutiérrez; Rodrigo Lara; el candidato vicepresidencial José Manuel Restrepo; empresarios y representantes de la comunidad judía. También, según una fuente anónima citada por el portal Las 2 Orillas, habría asistido Juliana Guerrero, la joven activista y asesora del Ministerio del Interior que fue candidata al Senado por Creemos en las legislativas del 8 de marzo de 2026, sin resultar electa, y que enfrenta un proceso judicial por falsedad en documento público y fraude procesal relacionado con un título de contadora pública.
La sombra de Juliana Guerrero y las explicaciones de Petro
La posible presencia de Guerrero en la celebración añadió un nuevo capítulo a la polémica que envuelve a la joven, a quien la Fiscalía acusa de haber obtenido un título universitario en la Fundación Universitaria San José sin asistir a clases ni presentar exámenes. El presidente Gustavo Petro, en una entrevista con Caracol Radio, salió nuevamente en su defensa: «No se le ha comprobado que no estudió en esa universidad. Se lo dejaremos a la justicia, porque hay un proceso judicial, pero ella no es servidora pública, no es funcionaria». El mandatario también reveló que Guerrero no pudo ser viceministra de la Juventud porque solo tenía 21 años, cuando la ley exige un mínimo de 25. «Ahí salieron los rumores de que yo tenía una relación sentimental. La señora Juliana Guerrero no se le ha comprobado que no estudió en esa universidad y no es funcionaria pública», insistió Petro, quien añadió que tanto Guerrero como su familia han recibido amenazas de muerte.
«Fue una celebración como corresponde, muy alegre, pero que terminó temprano, a la 1:00 a. m.»
Morales, director de Blu Radio
El episodio de la fiesta con celulares incautados refleja el clima de tensión que rodea al candidato ganador de la primera vuelta, quien superó las encuestas que lo ubicaban en segundo lugar. Mientras la campaña de Creemos celebraba en privado, los rumores sobre posibles alianzas y el futuro político de la coalición se mezclaban con las preocupaciones de seguridad. El propio director de Blu Radio confirmó que el evento terminó relativamente temprano para lo que suele ser una noche de triunfo electoral, y que el protocolo de recolección de móviles fue una decisión tomada en firme por el equipo de De la Espriella ante lo que calificaron como «amenazas en serio, muy fuertes, a la vida». La noticia, que combina triunfo, hermetismo y un escándalo judicial que salpica al Gobierno, mantiene en vilo al país a la espera de la segunda vuelta presidencial.












