Apoyo de Trump a De la Espriella genera rechazo por intromisión electoral

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó una tormenta política en Colombia al respaldar públicamente al candidato presidencial Abelardo de la Espriella de cara a la segunda vuelta electoral del 21 de junio, desatando un rechazo transversal de diversos sectores políticos colombianos que calificaron la declaración como una injerencia extranjera y una violación a la soberanía nacional. A través de un mensaje en su red social Truth Social, Trump manifestó su «respaldo total» a De la Espriella, a quien describió como «un líder inteligente, fuerte y tenaz» que lucha incansablemente por su país y su gente, mientras calificó a su contendor Iván Cepeda, del Pacto Histórico, como un «marxista de izquierda radical». El mandatario estadounidense condicionó además el futuro de las relaciones bilaterales al resultado de las urnas, afirmando que la elección es crucial para el vínculo entre ambas naciones.

La primera vuelta electoral, celebrada el pasado 31 de mayo, dejó a De la Espriella con una ventaja superior a los 10 millones de votos sobre Cepeda, lo que llevó a Trump a pronunciarse a favor del candidato opositor. Sin embargo, las reacciones no se hicieron esperar en Colombia, donde figuras de la oposición y el oficialismo condenaron la intromisión. El exgobernador de Nariño Camilo Romero fue uno de los más enfáticos al denunciar que «Trump se entromete en la política colombiana apoyando a Abelardo de la Espriella y chantajea al país condicionando el curso de las relaciones binacionales con base en los resultados de la segunda vuelta». Romero llamó a la movilización popular asegurando que «con más razón vamos a derrotarlos en tres semanas por la dignidad de Colombia».

Reacciones de rechazo transversal

La exalcaldesa de Bogotá Claudia López arremetió contra el candidato respaldado por Trump, asegurando que «el Defensor de la Mafia es además la marioneta del trumpismo», en alusión a los vínculos de De la Espriella con procesos judiciales que involucran a personajes como Álex Saab, a quien López señaló como parte del «dossier de toda la mafia que ha defendido». Por su parte, el representante del Pacto Histórico David Racero calificó la situación como «absolutamente grave» y cuestionó el sentido de patria que pregona el candidato, preguntándose «¿De qué Patria está hablando De la Espriella? ¿Patria para quién?». La exministra de Salud Carolina Corcho también se pronunció, calificando el respaldo de Trump como «un condenable acto de injerencia en la decisión soberana que las y los ciudadanos de Colombia tomaremos libremente este 21 de junio», y llamó a votar por Iván Cepeda y Aida Quilcué para mantener la soberanía nacional, aunque aclaró que con Estados Unidos se mantendrán «relaciones cordiales basadas en el diálogo, pero jamás en el sometimiento».

«Por completo inaceptable (…) una intervención indebida en los asuntos internos de los colombianos (…) una abierta violación de la soberanía nacional de Colombia»

Jorge Enrique Robledo, exsenador

El exsenador Jorge Enrique Robledo se sumó a las críticas al calificar la declaración de Trump como «por completo inaceptable» y una «abierta violación de la soberanía nacional de Colombia». En contraste, el exembajador y excandidato presidencial Luis Gilberto Murillo adoptó un tono más institucional, afirmando que «valoramos el interés de los Estados Unidos por nuestro proceso electoral» e insistió en que la relación bilateral entre ambos países «va más allá de ideologías, tendencias políticas y ciclos electorales», subrayando el carácter histórico y estratégico del vínculo entre Colombia y Estados Unidos.

El respaldo de Trump, quien publicó su mensaje en Truth Social, su red social de propiedad, se produce en un momento clave de la contienda electoral colombiana, donde la ventaja de De la Espriella sobre Cepeda en la primera vuelta no ha sido suficiente para definir la contienda, y las encuestas previas a la segunda vuelta del 21 de junio muestran un escenario competitivo. La declaración del presidente estadounidense, además de generar un fuerte rechazo en sectores progresistas y de izquierda, ha puesto sobre la mesa el debate sobre la injerencia extranjera en los procesos democráticos de la región, en un contexto donde las relaciones bilaterales con Estados Unidos han sido un eje central de la política exterior colombiana.

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