Oviedo no respalda a ningún candidato y exige debates entre Cepeda y De la Espriella

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El excandidato a la vicepresidencia de Colombia, Juan Daniel Oviedo, anunció este lunes que no respaldará a ninguno de los dos aspirantes a la segunda vuelta presidencial, Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, en un pronunciamiento que sacudió el tablero político de cara a los comicios del próximo 21 de junio. A través de un video difundido en sus redes sociales, el exdirector del Dane explicó que su decisión responde a que ambas campañas representan, a su juicio, riesgos para la democracia y la estabilidad institucional del país, y reveló que la propuesta de un gobierno de transición que impulsó junto a la excandidata presidencial Paloma Valencia fracasó al no ser considerada viable por millones de colombianos.

Oviedo, quien obtuvo más de 1,6 millones de votos en la primera vuelta como fórmula vicepresidencial de Valencia, rompió así el silencio que mantenía desde que ambos quedaron por fuera de la contienda. En su mensaje, el economista reconoció que la mayoría de los ciudadanos ya tiene definido su voto para el 21 de junio, y que él debe respetar esa decisión. «Nuestra propuesta de hacer un gobierno de transición, de estabilización y de sumar entre distintos, fracasó», afirmó con tono reflexivo, mientras subrayaba que su campaña comenzó con el objetivo de derrotar al presidente Gustavo Petro, pero que tras recorrer el país y participar en una consulta y en la primera vuelta, la alternativa que ofrecieron no logró cautivar a los electores.

Un llamado a debates formales, no a cafés

El anuncio de Oviedo se produce horas después de que Paloma Valencia, excandidata presidencial y su compañera de fórmula, le invitara a un café para disuadirlo de apoyar a Iván Cepeda, según revelaron fuentes cercanas. Sin embargo, el exdirector del Dane respondió con una exigencia contundente: que los dos candidatos a la segunda vuelta celebren debates públicos en lugar de reuniones informales. «Lo mínimo que merece este país son debates entre los dos candidatos ganadores. No necesitamos que firmen sobre mal morro o piedra. No queremos saber más contra qué están en contra. Queremos saber cuál es la Colombia que quieren construir y con quién, para que el 21 de junio podamos saber a quién elegir. No más cafés, más debates», arengó Oviedo en su video.

«La mayoría de los colombianos ya sabe qué va a hacer el 21 de junio y yo tengo que respetar eso. Hay cosas que sí tengo claras. Este país no se merece un gobierno que desconozca los resultados electorales, que discrimine a las minorías históricamente invisibilizadas, que ponga en riesgo la estabilidad institucional o que pretenda destruir a quien piense distinto»

Juan Daniel Oviedo, excandidato vicepresidencial

El excandidato evitó mencionar por su nombre a De la Espriella o a Cepeda en sus críticas, pero calificó a ambas campañas como riesgosas para la democracia nacional. «Este país no se merece un gobierno que desconozca los resultados electorales, que discrimine a las minorías históricamente invisibilizadas, que ponga en riesgo la estabilidad institucional o que pretenda destruir a quien piense distinto», señaló, sin especificar a cuál de los dos aspirantes atribuía cada peligro. Analistas políticos interpretan su postura como un intento por capitalizar su caudal de votos para mantener influencia en el escenario poselectoral, mientras que sectores de la opinión pública ven en su decisión un gesto de coherencia frente a las promesas de transparencia que hizo durante la campaña.

Con 1,6 millones de votos aún huérfanos de candidato, el pronunciamiento de Oviedo deja en el aire la posibilidad de que su electorado se disperse entre las dos opciones en disputa. El llamado a debates formales, por su parte, presiona a De la Espriella y a Cepeda a confrontar ideas en público, algo que hasta ahora ha sido esquivo en una campaña marcada por cruces de acusaciones y escasos encuentros cara a cara. La ciudadanía, mientras tanto, espera que el 21 de junio se defina no solo el próximo presidente, sino el rumbo de un país que, según Oviedo, no puede permitirse más incertidumbre institucional.

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