OCDE recorta proyecciones de crecimiento para Colombia en 2026 y 2027

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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recortó sus previsiones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia para los años 2026 y 2027, en un informe que señala como principales causas la inflación persistente, las tasas de interés elevadas y la debilidad de la inversión privada. El Panorama Económico, dado a conocer por el organismo internacional, fue presentado por Paula Garda, jefe del equipo de Perú y Colombia de la OCDE, quien explicó a medios especializados como La República que las expectativas inflacionarias no están ancladas y que se espera que la inflación continúe creciendo hasta inicios de 2027. Las nuevas proyecciones establecen un crecimiento del PIB de 2,4% para 2026, una revisión a la baja frente al 2,8% previsto anteriormente, y un 2,1% para 2027, que anteriormente se ubicaba en 2,9%.

El diagnóstico de la OCDE se fundamenta en el comportamiento de los principales indicadores macroeconómicos durante el primer trimestre de 2026, cuando el PIB creció 2,2% interanual y 0,6% en la medición trimestral desestacionalizada. Aunque el consumo final registró un incremento de 3,4% y la formación bruta de capital fijo subió 3,7%, el organismo advierte que el endurecimiento de las condiciones financieras frenará este dinamismo. “Hacia adelante esperamos que el crecimiento se desacelere debido al endurecimiento de las condiciones financieras”, señaló Paula Garda. En ese contexto, la inflación general se ubicó en 5,7% en abril, mientras que la inflación básica alcanzó 5,8%, cifras que la OCDE considera todavía muy altas y que estarán presionadas por factores como los aumentos del salario mínimo, la indexación de precios y los choques climáticos que afectan la producción de alimentos y servicios.

Panorama sombrío para la economía colombiana

El informe de la OCDE también pone el foco en la política monetaria restrictiva que deberá mantener el Banco de la República para anclar las expectativas inflacionarias. Según las proyecciones del organismo, la tasa de política monetaria podría alcanzar cerca del 12,75% en el tercer trimestre de 2026 y mantenerse en ese nivel hasta mediados de 2027. Esta postura, combinada con un déficit fiscal elevado —el déficit del Gobierno central se espera que ronde el 4% del PIB para 2027—, genera un escenario de incertidumbre que desalienta la inversión. La OCDE menciona además que la suspensión de la regla fiscal en 2025 debilitó la credibilidad del marco fiscal colombiano y provocó un aumento en las primas de riesgo soberano, lo que encarece el financiamiento tanto público como privado. “La estrategia fiscal deberá ser más ambiciosa y creíble para restaurar la confianza de los inversionistas”, advierte el organismo en el documento.

“Las expectativas de inflación están por encima de 6% debido a que no están ancladas. Esperamos que la misma continúe creciendo pero que baje a inicios de 2027”

Paula Garda, jefe del equipo de Perú y Colombia de la OCDE

El consumo privado, que había mostrado signos de recuperación, comenzará a desacelerarse por el efecto combinado de la inflación alta, las condiciones crediticias restrictivas y el incremento del desempleo, según el análisis de la OCDE. La inversión privada, por su parte, seguirá limitada por los altos costos de financiamiento y la cautela que genera el ciclo electoral, lo que profundiza la incertidumbre económica. A nivel externo, el aumento de los precios internacionales del petróleo derivado del conflicto en Oriente Medio podría dar un apoyo temporal a los ingresos por exportaciones, pero también generaría presiones inflacionarias adicionales. Sin embargo, el efecto macroeconómico neto sería limitado debido a las importaciones de refinados, fertilizantes, los mecanismos fiscales de suavización y una menor demanda global.

Recomendaciones de la OCDE

Frente a este panorama, la OCDE formuló una serie de recomendaciones para mejorar el clima de negocios y estimular el crecimiento económico sostenible. Entre las medidas sugeridas se destacan mejorar la eficiencia del gasto público, avanzar en una reforma tributaria gradual que amplíe las bases tributarias y reduzca los beneficios fiscales ineficientes, así como bajar los costos de la formalidad laboral y disminuir la incertidumbre regulatoria. “Se necesita impulsar el crecimiento y Colombia debe mejorar el clima de negocios y reducir la informalidad”, puntualizó Paula Garda. El organismo también advierte sobre los principales riesgos a la baja para la economía colombiana: una inflación más persistente de lo esperado, retrasos en la consolidación fiscal, una demanda externa más débil, condiciones financieras globales restrictivas y un menor crecimiento en Estados Unidos, el principal socio comercial del país.

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