El consumo masivo en Colombia registró un crecimiento en valor del 4,6% durante el primer trimestre de 2026, una cifra que esconde una realidad compleja para los hogares colombianos. Así lo reveló el informe Consumer Insights Q1 2026 de Worldpanel, presentado por Julián Pardo, associate manager de la firma de análisis de consumo, en un contexto marcado por el aumento sin precedentes del salario mínimo en un 23,7% bajo el concepto de «salario vital» y una inflación que, lejos de ceder, se mantiene persistente. Casi la mitad de los hogares en Colombia —aquellos donde al menos un integrante depende del salario mínimo— se ven obligados a reorganizar su gasto para intentar equilibrar sus finanzas.
El dato del Dane correspondiente a abril de 2026 confirmó la presión inflacionaria: la inflación anual se ubicó en 5,68%, superando el 5,16% registrado en el mismo mes del año anterior, y las proyecciones del mercado indican que el indicador cerraría el año en un 6,3%. En este escenario, el PIB del primer trimestre alcanzó un modesto 2,2%, mientras que la tasa de desempleo de marzo se situó en 8,8%, una mejora frente al año anterior que, sin embargo, no alivia la tensión en los bolsillos de los hogares de estratos 1 y 2, y aquellos compuestos por cinco o más integrantes, que son los más afectados por el alza de precios.
El consumidor reorganiza cada peso
Frente a este panorama, el informe de Worldpanel revela un comportamiento de compra que se ha vuelto más estratégico. Si bien el consumo masivo creció en valor, la frecuencia de compra aumentó un 1,2% mientras que las unidades por acto de compra disminuyeron. Esto se traduce en un patrón claro: los hogares están fragmentando sus compras, realizando más visitas a puntos de venta pero con carritos más pequeños y enfocados en necesidades puntuales. «El shopper colombiano sigue activo, pero hoy reorganiza cada peso que gasta», explicó Julián Pardo. «Estamos viendo un consumidor que prioriza bienestar, autocuidado y productos que le generen valor percibido, incluso en medio de presiones económicas que todavía afectan su capacidad adquisitiva».
«El consumidor colombiano sigue activo y presente en el mercado, pero hoy administra cada compra con mucho más cuidado. Estamos viendo hogares que fragmentan su gasto, priorizan ocasiones específicas de consumo y buscan mantener su calidad de vida sin desbalancear el presupuesto»
Julián Pardo, associate manager de Worldpanel
Pese a las restricciones presupuestarias, el informe destaca un fenómeno que podría parecer contradictorio: el consumidor no está dejando de consumir, sino que está reorganizando sus prioridades y buscando maximizar el valor de cada compra. Se observa un giro notorio hacia categorías asociadas al bienestar físico, la salud y el autocuidado, e incluso hacia productos premium, en un intento por mantener la calidad de vida. «Más allá de buscar ahorro, el consumidor está tomando decisiones mucho más conscientes sobre dónde vale la pena invertir su dinero. Hoy vemos hogares que priorizan categorías asociadas a bienestar físico, salud y experiencias de consumo que les generen valor», afirmó Pardo. El crecimiento del consumo, entonces, no se basa en un mayor volumen de productos, sino en la diversificación de las compras para obtener una mayor satisfacción con cada peso gastado, una estrategia que, en medio de la inflación, define el pulso del consumo en Colombia durante este 2026.











