Un niño de once años atacó con un cuchillo a un adolescente de dieciséis años tras perder una partida de videojuegos en el interior de una vivienda del barrio San Roque, en el suroriente de Barranquilla. El hecho ocurrió durante la madrugada, cuando ambos menores participaban en uno de los encuentros nocturnos de videojuegos que eran habituales en el sector. Según reportes oficiales, el menor agresor, visiblemente alterado por la derrota, buscó un arma blanca y agredió a su compañero, causándole heridas en el pecho y el antebrazo.
La víctima fue trasladada de inmediato al Nuevo Hospital de Barranquilla, donde permanece bajo supervisión médica. La Policía de Infancia y Adolescencia de la Metropolitana de Barranquilla ha iniciado una investigación para esclarecer las causas del ataque y determinar las responsabilidades correspondientes, dado que ambos involucrados son menores de edad. El caso ha generado una profunda indignación y preocupación entre los residentes del barrio San Roque, que cuestionan la falta de supervisión en las actividades de los jóvenes.
Contexto y recomendaciones
La agresión, desencadenada por una fuerte reacción emocional del niño de once años, ha reavivado el debate sobre los riesgos de los videojuegos en la infancia. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advierte que estas plataformas pueden exponer a los menores a comunidades hostiles y dinámicas violentas si no existe una adecuada supervisión parental. El organismo recomienda establecer controles parentales, fomentar una conversación abierta sobre los contenidos y mantener una supervisión basada en la confianza para reducir los riesgos asociados. Mientras la comunidad espera respuestas, el caso sigue bajo investigación para evitar que tragedias como esta se repitan en el futuro.











