La Misión de Observación Electoral (MOE) publicó un informe técnico que desvirtúa las denuncias de fraude presentadas tras la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026, al explicar que las presuntas irregularidades denunciadas, como la inclusión de 885.000 cédulas adicionales o la aparición de nuevos puestos y mesas de votación, corresponden en realidad a procedimientos operativos ajustados a la normativa electoral vigente. El análisis, basado en datos oficiales de la Registraduría Nacional del Estado Civil, visores de resultados y bases de datos digitalizadas, fue realizado para responder a los cuestionamientos de sectores políticos y observadores que señalaban un posible fraude en los comicios.
El censo electoral cerró el 30 de abril de 2026 con 41.421.973 personas habilitadas para votar, cifra que no se modificó después de esa fecha. Sin embargo, los 885.409 registros adicionales que generaron suspicacias no representan un incremento real del censo, sino una proyección operativa de cédulas para colombianos en el exterior, donde un total de 1.414.661 ciudadanos estaban habilitados. De ellos, votaron 586.736, lo que equivale a una participación del 41,47 por ciento. La MOE aclara que estos datos fueron reportados y consolidados correctamente en los escrutinios oficiales.
Mesas y puestos de votación: detrás de las cifras
En total se habilitaron 13.742 puestos de votación, de los cuales 253 estuvieron en el exterior. Los 696 puestos adicionales que generaron dudas corresponden a la operación de 116 consulados que funcionaron durante seis días, duplicando los espacios para facilitar la votación. En cuanto a las mesas, se instalaron 122.020, distribuidas así: 120.527 en el sistema DIVIPOLE, más 1.489 mesas adicionales en consulados (operando de lunes a sábado), 2 mesas adicionales por tutela en Centros de Detención Transitorios, y 2 mesas para protocolos del Capitolio Nacional. La MOE subrayó que todos estos espacios fueron reportados y sus formularios E-14 transmitidos y consolidados para el escrutinio, descartando cualquier manipulación.
Un punto que generó controversia fue la existencia de 5.300 mesas con más de 300 votos. El informe explica que esto se debe a que en el exterior el tope por mesa es de 700 votantes, y además se autorizaron excepciones para los denominados «puestos censo», que pueden tener hasta 1.200 votantes en mesas específicas. En caso de alta afluencia, se aplicó un procedimiento avalado por la Registraduría para dividir material electoral y documentos, manteniendo los límites legales. Esto, lejos de ser una irregularidad, corresponde a una práctica operativa habitual en elecciones con alta participación.
Mesas sin votos: una lectura técnica
Otro aspecto abordado por la MOE fue la existencia de mesas sin votos. En el caso del candidato Abelardo De La Espriella, que obtuvo 10.361.499 votos, el 0,56 por ciento de las mesas quedaron en cero. Para Iván Cepeda Castro, con 9.688.361 votos, el porcentaje fue del 0,13 por ciento. Sin embargo, los candidatos con bajo caudal electoral presentaron porcentajes de mesas en cero superiores al 80 por ciento, como ocurrió con Miguel Uribe Londoño y Sondra Macollins Garvin Pinto, lo que es esperable estadísticamente cuando un aspirante no alcanza representación en la mayoría de los puestos de votación. El informe también señaló que los votos en blanco representaron el 1,72 por ciento de la votación total, mientras que los tarjetones no marcados fueron apenas el 0,20 por ciento, cifras que refuerzan la normalidad del proceso.
Con este análisis técnico, la MOE y la Registraduría buscan despejar las dudas sembradas por las denuncias de fraude, demostrando que cada una de las supuestas anomalías tiene una explicación dentro de la normativa electoral. Los datos completos están disponibles para consulta pública en los visores oficiales de resultados y las bases de datos digitalizadas, permitiendo que cualquier ciudadano verifique la transparencia de los comicios.











