Un operativo conjunto entre la Fiscalía General de la Nación, la Policía Nacional y el Instituto de Protección y Bienestar Animal de Cundinamarca (Ipybac) logró el rescate de más de 300 perros que permanecían en condiciones de hacinamiento, desnutrición y abandono en un falso refugio ubicado en el municipio de Carmen de Carupa, en Cundinamarca. La administradora del albergue, identificada como María Constanza García Aguirre, fue imputada por el delito de maltrato animal, aunque no aceptó los cargos durante la audiencia judicial.
El sitio, que operaba bajo la fachada de un refugio para animales rescatados y se sostenía gracias a donaciones y aportes de la comunidad, se convirtió en un auténtico infierno para los caninos. Las autoridades descubrieron que los animales estaban encerrados en espacios reducidos, con presencia de alambres de púas, puntillas y escombros, sin acceso adecuado a comida ni agua. La investigación, liderada por el fiscal del caso José Sneider Caita, reveló que las instalaciones no cumplían con las mínimas condiciones de bienestar para los animales.
Condiciones inhumanas en el falso refugio
Durante la visita de verificación, realizada el 12 de agosto de 2022, los funcionarios del Ipybac documentaron un panorama desolador. El fiscal Caita describió que los animales se encontraban en instalaciones no aptas para su confort, con comederos y bebederos deteriorados, presencia de pasto y tierra, agua sucia y amarillenta, y una alta proliferación de moscas en los recipientes. A esto se sumaban corrales de madera sin desinfección, falta de estructuras que protegieran del viento y pisos cubiertos de heces y encharcamientos, lo que evidenciaba una total falta de higiene y cuidado.
«Los animales que estaban bajo el cuidado se encontraban en instalaciones no aptas para el confort, como comederos y bebederos con bordes deteriorados, presencia de pasto y tierra; agua sucia, amarilla y turbia; en los bebederos había alta presencia de moscas, corrales de madera sin desinfección, déficit de estructuras que protejan las corrientes de aire, piso con heces, encharcamiento (…)»
José Sneider Caita, fiscal del caso
Ante las graves irregularidades, las autoridades procedieron a la valoración clínica de los animales y su posterior traslado a centros de acogida temporales. El Ipybac brindó acompañamiento técnico durante todo el operativo, bautizado como Misión 300, en el que se logró sacar a los perros de ese lugar que, en lugar de ser un refugio, se había convertido en un foco de sufrimiento y enfermedad.
El gerente del Ipybac, Juan Guillermo Rubio, hizo un llamado a la comunidad para fortalecer las acciones de prevención y denuncia de casos de maltrato animal, destacando la importancia del trabajo articulado entre las autoridades y la ciudadanía.
«Cada acción por el bienestar animal cuenta. Misión 300 nos recuerda que proteger a los animales requiere compromiso, corresponsabilidad y trabajo articulado entre todos los sectores de la sociedad»
Juan Guillermo Rubio, gerente del Ipybac
La Gobernación de Cundinamarca, por su parte, anunció que continuará promoviendo la cultura de la denuncia y las inspecciones periódicas para evitar que situaciones similares se repitan. El caso de Carmen de Carupa deja una lección amarga sobre los riesgos de donar a refugios no verificados y la necesidad de que las autoridades mantengan una vigilancia constante sobre los lugares que dicen proteger a los animales.











