La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) informó que la Luna presentará dos fases destacadas durante la primera quincena de junio de 2026: el cuarto menguante será visible el lunes 8 de junio, mientras que la luna nueva llegará exactamente una semana después, el domingo 14 de junio. Según el calendario lunar de la agencia espacial, estos eventos se producen como resultado del ciclo orbital del satélite natural alrededor de la Tierra, que altera el ángulo de iluminación solar visto desde nuestro planeta.
Durante el cuarto menguante, también conocido como último cuarto, la Luna aparece medio iluminada desde la perspectiva terrestre: en esta fase, el astro sale alrededor de la medianoche y se pone cerca del mediodía, ofreciendo una vista ideal durante la madrugada. En contraste, la luna nueva ocurre cuando nuestro satélite se encuentra entre la Tierra y el Sol, por lo que sale y se pone junto con la estrella, haciéndola prácticamente invisible durante el día pero convirtiendo la noche en un momento privilegiado para observar el cielo oscuro, libre del resplandor lunar.
Distancias variables y características del satélite
La NASA precisó que al inicio de la semana del cuarto menguante, el 8 de junio, la distancia entre la Luna y la Tierra será de 401.079 kilómetros. Para el domingo 14 de junio, día de luna nueva, esa distancia se habrá reducido a 370.869 kilómetros. Esta variación se debe a que la órbita lunar no es un círculo perfecto, sino una elipse, lo que provoca que el satélite se acerque y se aleje de la Tierra a lo largo de su recorrido. La Luna tiene un radio de poco más de 1.740 kilómetros, menos de un tercio del ancho de nuestro planeta. Para dimensionar su tamaño, si la Tierra fuera del tamaño de una moneda de cinco centavos, la Luna sería aproximadamente tan grande como un grano de café.
Un objeto clave para la vida en la Tierra
El calendario lunar, que marca las fases de luna llena, luna nueva, cuarto creciente y cuarto menguante, es un recordatorio de la influencia que ejerce nuestro vecino cósmico. Según una de las teorías más aceptadas, la Luna se formó hace miles de millones de años tras la colisión de un cuerpo del tamaño de Marte con la Tierra. Más allá de su origen, su presencia es fundamental para la estabilidad del clima terrestre: modera la oscilación del eje de rotación del planeta y es la principal causante de las mareas. Además, la Luna es el objeto más grande y brillante del cielo nocturno. El nombre «luna» se mantiene desde la antigüedad porque no se conocían otras lunas hasta que Galileo Galilei descubrió cuatro satélites orbitando Júpiter en 1610, un hallazgo que transformó nuestra comprensión del sistema solar.
Para los aficionados a la astronomía, tanto el cuarto menguante como la luna nueva ofrecen oportunidades distintas de observación. Si bien el primero es visible durante la madrugada, el segundo permite disfrutar de un firmamento sin contaminación lumínica lunar, ideal para apreciar estrellas, planetas y otros objetos celestes. La NASA recuerda que, aunque la luna nueva es difícil de ver, su ocurrencia marca el inicio de un nuevo ciclo lunar, un fenómeno que ha guiado calendarios y tradiciones humanas desde tiempos inmemoriales.











