Remesas superan por 42% a café y carbón como principal fuente de divisas

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En los primeros cuatro meses de 2026, las remesas que ingresaron a Colombia sumaron 4.448 millones de dólares, una cifra que superó en 1.318 millones de dólares el valor conjunto de las exportaciones de café y carbón en el mismo periodo, según datos del Banco de la República. Sin embargo, el panorama cambiante de los mercados internacionales sugiere que el petróleo podría recuperar este año su lugar como principal fuente de divisas para el país.

El análisis de las cifras revela un contraste marcado entre la estabilidad de las remesas y la volatilidad de otros sectores. Mientras las exportaciones de café totalizaron 1.625 millones de dólares y las de carbón 1.505 millones de dólares, sumando 3.130 millones, las remesas fueron un 42 por ciento superiores y por cada dólar que ingresó por café y carbón, entraron 1,42 dólares por concepto de giros. Incluso, las remesas fueron 2,7 veces mayores que las ventas externas de café y tres veces superiores a las de carbón.

Diego Montañez Herrera, analista económico del Grupo de Coyuntura de la Universidad Eafit, explicó que las remesas han ganado relevancia porque otras fuentes de divisas han perdido dinamismo o muestran una mayor volatilidad. “Mientras las exportaciones de petróleo, carbón o café dependen de precios internacionales y ciclos externos, las remesas han mostrado una tendencia más estable en los últimos años”, afirmó el analista, quien completó su reflexión señalando que el debate no debería centrarse en la preocupación por el crecimiento de las remesas, sino en la capacidad de Colombia para fortalecer sus exportaciones.

Caída en café y carbón, repunte petrolero

El desempeño de los sectores tradicionales explica en buena medida el protagonismo que han adquirido las remesas. Las exportaciones de café cayeron un 47 por ciento en volumen en abril de 2026 frente al mismo mes de 2025, pasando de 57.001 a 29.970 toneladas métricas. El carbón, por su parte, registró una disminución del 28 por ciento, al pasar de 3,9 a 2,8 millones de toneladas métricas en el mismo período. En contraste, las exportaciones de petróleo alcanzaron en abril de 2026 su nivel más alto desde julio de 2022, con 1.620 millones de dólares, impulsadas por el alza de los precios internacionales derivada de los conflictos en Medio Oriente.

El economista de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, Alejandro Rojas, señaló que a raíz del choque petrolero, las exportaciones de petróleo alcanzarían un máximo de cuatro años en 2026. Las proyecciones del Banco de Bogotá indican que el precio del barril promediaría entre 93 y 95 dólares durante el año, según estimaciones de la Administración de Información Energética y Bloomberg. Mientras que el promedio mensual de exportaciones de crudo entre octubre de 2025 y febrero de 2026 fue de 940 millones de dólares, en marzo y abril de 2026 la cifra escaló a 1.600 millones de dólares. De cumplirse la proyección anual de más de 17.500 millones de dólares, el petróleo superaría a las remesas como principal fuente de dólares.

El informe del Banco de Bogotá advierte que el beneficio de este choque petrolero está acotado por la debilidad de la producción interna y que una mayor dependencia del crudo podría tensionar la política de diversificación exportadora. No obstante, el banco calculó que las exportaciones totales del año aumentarían en 5.000 millones de dólares frente al año anterior, lo que generaría ingresos fiscales adicionales entre 2026 y 2027 que, según el análisis, podrían destinarse a fortalecer programas sociales, financiar políticas industriales profundas o canalizarse hacia otros sectores económicos.

«A raíz del choque petrolero, exportaciones de petróleo alcanzarían un máximo de 4 años en 2026»

Alejandro Rojas, economista de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá

En medio de este escenario, las remesas completaron 23 meses consecutivos por encima de los mil millones de dólares, consolidándose como un complemento clave para los hogares y la estabilidad externa. Sin embargo, los analistas coinciden en que estos flujos no reemplazan la capacidad de la economía para generar crecimiento y productividad a través de sectores productivos, lo que instala en el centro del debate la necesidad de diversificar las fuentes de ingresos del país.

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