Polémica en Bogotá por restricciones en senderos de los Cerros Orientales

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Una queja viral en redes sociales ha puesto en el centro del debate la gestión del acceso a los Cerros Orientales de Bogotá. El creador de contenido Emmanuel Boreal denunció a través de TikTok las dificultades que enfrentan los ciudadanos para visitar los senderos ecológicos de la ciudad, desatando una polémica entre quienes añoran la libertad de acceso de antaño y los defensores de las medidas de conservación. El video, que rápidamente acumuló miles de reacciones, expuso la tensión entre la recreación humana y la protección de un ecosistema clave para la capital.

Emmanuel Borel relató su experiencia en los Cerros Orientales, específicamente en senderos como Quebrada la Vieja, Santa Ana y La Aguadora, destacando la frustración que generan los constantes cierres y el estricto sistema de reservas. «Yo como rolo cuando quiero desconectar de esta ciudad y más cuando ha habido una semana de mierda, me vengo para los cerros», expresó el creador, quien luego criticó la burocracia del sistema: «Los senderos nunca son habilitados, siempre pasa algo. Si hay lodo o cualquier cosita que esté obstruyendo el paso, no, no se puede hacer caminata porque te puedes matar y ir de jeta». En su relato, Boreal mencionó que durante su última caminata, el sendero se cerró a los quince minutos por falta de acompañamiento policial, un problema logístico que, según él, se suma a la limitación del espacio disponible: «Ahora hay tres metros cuadrados de bosque habilitado para que uno esté amontonado ahí con un reguero de gente».

El sistema de reservas y las críticas ciudadanas

La denuncia de Boreal encontró eco en numerosos usuarios de TikTok, quienes compartieron sus propias experiencias negativas con el sistema de ingreso administrado por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (Eaab). Un usuario comentó: «Uno va reservar y nooo, la semana pasada intente con 3 senderos diferentes y decía que tocaba con 3 días de anticipación y lo estaba haciendo así y no no me dejó». La plataforma de agendamiento, accesible a través del sitio web caminos.eaab.gov.co, exige inscripción previa, un control de aforo y anticipación de varios días, lo que ha eliminado la espontaneidad que caracterizaba a las visitas anteriores. Este sistema reemplazó una época en la que los ciudadanos podían subir bajo su propia responsabilidad, generando ahora una percepción de hacinamiento en las pocas zonas habilitadas.

Las restricciones, implementadas bajo el programa «Camino de los Cerros» durante la administración de la exalcaldesa Claudia López, buscan preservar un ecosistema frágil que compone la Reserva Forestal Protectora Bosque Oriental y la Franja de Adecuación. A lo largo de 40 kilómetros de senderos recuperados, la prioridad es la conservación del ciclo hídrico y el hábitat natural. Un usuario de la red social defendió esta postura: «La cosa es que la prioridad de los senderos no es la recreación humana sino la conservación del ecosistema. La sola presencia de personas es suficiente para afectar el entorno, es por eso que solo hay esos espacios habilitados». Este argumento es respaldado por el Plan de Manejo de la zona, adoptado en 2015, que establece las directrices para un uso controlado del territorio.

Defensa y perspectivas encontradas

Pese a las críticas, también surgieron voces que defienden la gestión actual de los Cerros Orientales. Otro usuario de TikTok respondió directamente a Boreal: «Le aseguro con certeza que están mejor bajo esta administración, adicional a eso parcero tiene más montañas!». Para estos defensores, el control estricto es la única forma de garantizar la sostenibilidad a largo plazo de un espacio natural que recibe una creciente presión por parte de los visitantes. La cuenta de Instagram Caminosbogota se ha convertido en el canal oficial para difundir información sobre los accesos, horarios y condiciones climáticas, aunque la queja viral demuestra que la comunicación y la disponibilidad siguen siendo un punto de fricción para muchos bogotanos que buscan un respiro en medio del caos urbano.

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