La propuesta del candidato presidencial Abelardo de la Espriella, ganador de la primera vuelta electoral con el 43,7% de los votos el pasado 31 de mayo de 2026, de dolarizar la economía colombiana ha desatado un intenso debate político y económico a menos de dos semanas de la segunda vuelta, programada para el 21 de junio. De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, planteó sustituir el peso colombiano por el dólar estadounidense y facilitar la apertura de cuentas en dólares para los colombianos en el exterior, argumentando que esta medida protegería a los ciudadanos de la inflación. Sin embargo, la iniciativa generó un rechazo frontal del presidente Gustavo Petro y de expertos como el exministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo, quienes advierten sobre la pérdida de soberanía y graves riesgos económicos.
El video en el que De la Espriella expuso su propuesta se viralizó en redes sociales en las últimas horas, justo cuando la contienda electoral se define entre él e Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico que obtuvo el 40,9% de los sufragios en primera vuelta. En el video, el aspirante aseguró que «lo ideal para la economía colombiana sería la dolarización, pero es un proceso muy complejo», y añadió que «los colombianos puedan tener cuentas en dólares en Estados Unidos para protegerse de la inflación». La declaración encendió las alarmas en distintos sectores.
Rechazo del gobierno y críticas de expertos
El presidente Gustavo Petro respondió de manera contundente a través de su cuenta en X, donde calificó la propuesta como «una soberana estupidez» y señaló que «yo quiero un Banco de la República independiente de los banqueros más ricos del país, pero cambiar el peso por el dólar cuando el peso es más fuerte que el dólar es una soberana estupidez». En otro mensaje, arremetió con dureza contra el candidato y sus asesores, afirmando que «mequetrefes de Miami, Colombia es libre y soberana, no una colonia de pacotilla».
Por su parte, el exministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo fue igual de crítico. En declaraciones a medios nacionales, sostuvo que «dolarizar la economía no es buena idea ni se justifica» y subrayó que «la moneda nacional es signo de soberanía: abandonarla significa entregarla al Federal Reserve Bank de Estados Unidos». Restrepo recordó que, aunque la dolarización ha funcionado en casos como Panamá, que está dolarizado desde 1904 y tiene un PIB per cápita superior al de Brasil y Colombia, las condiciones colombianas son distintas.
Riesgos de descalce de pasivos y complejidad técnica
Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, advirtió sobre la imposibilidad técnica de implementar la dolarización a corto plazo. «Colombia no cuenta con acceso a tantos dólares como para tener pasivos en dólares. Quedamos descalzados», explicó Campos, quien agregó que «la dolarización es difícil y no es obvia la respuesta». La falta de reservas suficientes para respaldar toda la base monetaria es uno de los principales escollos, según los analistas. En contraste, Argentina en los años 90 logró reducir la inflación de más de 2.600% a menos del 1% bajo un sistema de caja de conversión —que no es una dolarización pura—, pero aquel experimento terminó en una crisis profunda.
El debate se ha nutrido también del análisis «7 mitos sobre la dolarización en América Latina», elaborado por Daniel Raisbeck —exasesor económico de la excandidata presidencial Vicky Dávila— y Gabriela Calderón, editora de El Cato, en el que señalan que ni la Casa Blanca ni el Fondo Monetario Internacional promueven la dolarización en la región. Raisbeck y Calderón diferencian la dolarización pura de la caja de conversión, y subrayan que el FMI se opone a este tipo de medidas por los riesgos de pérdida de control monetario.
«Dolarizar la economía no es buena idea ni se justifica. La moneda nacional es signo de soberanía: abandonarla significa entregarla al Federal Reserve Bank de Estados Unidos.»
Juan Camilo Restrepo, exministro de Hacienda
Aunque De la Espriella intenta capitalizar el malestar por la inflación y la volatilidad cambiaria, los especialistas coinciden en que una eventual dolarización implicaría un cambio estructural de enormes proporciones, con consecuencias impredecibles para la estabilidad financiera del país. En medio de la recta final hacia la segunda vuelta, la propuesta se ha convertido en un eje central del debate, oponiendo dos visiones de soberanía económica y desarrollo. Los colombianos decidirán el 21 de junio si dan alas a este experimento monetario o si optan por la continuidad del peso y la autonomía del Banco de la República.












