El Servicio Geológico Colombiano reportó un sismo de magnitud 4.7 ocurrido este martes 9 de junio a las 08:24 horas (hora local), cuyo epicentro se localizó a 45 kilómetros de Barquisimeto, en Venezuela, y que fue sentido en varias localidades de ese país. El movimiento telúrico tuvo una profundidad de 45 kilómetros, de acuerdo con los datos preliminares dados a conocer por la entidad. Cerca del epicentro también se encuentran las ciudades venezolanas de San Carlos, a 50 kilómetros, y San Felipe, a 59 kilómetros.
Este reporte, de carácter preliminar, puede estar sujeto a cambios en magnitud y ubicación, según advierte el propio Servicio Geológico Colombiano. Colombia se ubica en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona de subducción entre las placas tectónicas Nazca, Sudamericana y Caribe, lo que lo convierte en un país de alto riesgo sísmico. Se estima que en esta región ocurre el 80 por ciento de los temblores más fuertes del mundo.
Contexto de la actividad sísmica en Colombia
La intensidad de los sismos se mide en Colombia con la Escala Macrosísmica Europea (EMS-98), que va desde el nivel 2, considerado “apenas sentido”, hasta el nivel 7 o superior, que implica “daño severo”. En el nivel 4, el sismo se siente “ampliamente”, con vibración de ventanas y puertas; en el nivel 5, “fuertemente”, con desplazamiento de objetos pequeños; el nivel 6 produce “daño leve” con caída de objetos; el nivel 7 genera “daño moderado” con grietas y desplazamiento de muebles pesados, y por encima de este nivel se esperan daños severos y posible colapso de estructuras antiguas.
Los departamentos con mayor actividad sísmica en el país son Nariño, Chocó, Caldas y Santander. Este último alberga el municipio de Los Santos, considerado la segunda zona más sísmica del mundo. En la historia reciente, Colombia ha sufrido sismos devastadores: el terremoto de Ecuador-Colombia de 1868 dejó alrededor de 70 mil víctimas; el de Cúcuta en 1875, con magnitud 7.5 a 8.5, llevó al hallazgo de 461 cuerpos; el sismo y tsunami de 1906 alcanzó magnitud 8.8 y causó 1.500 muertos; el terremoto de Páez en 1994, con magnitud 6.4, se cobró unas 800 víctimas, y el del Eje Cafetero en 1999, con magnitud 6.2, dejó más de 1.000 muertos y 4.000 heridos. Ante esta realidad, el monitoreo constante y la preparación sísmica siguen siendo prioridades para las autoridades y la población.












