En menos de 72 horas, las autoridades colombianas lograron la captura de tres personas señaladas como presuntos responsables del asesinato del periodista judicial Cristian Herrera, ocurrido el pasado 6 de junio en Cúcuta, Norte de Santander. La investigación, que incluyó el análisis de más de 400 horas de grabaciones de cámaras de seguridad, seguimientos y el ofrecimiento de una recompensa de hasta 100 millones de pesos, permitió identificar a alias Demonio como el presunto sicario que ejecutó el crimen, así como a alias Wilmer y alias Angélica, quienes habrían actuado como colaboradores logísticos. Los tres capturados fueron puestos a disposición de la Fiscalía, que prevé imputarles los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego.
Una orden desde la cárcel
Las pesquisas apuntan a que el homicidio fue planeado desde el interior de una prisión. El presunto determinador es alias Porras, identificado como Ever Carreño Corredor, un cabecilla criminal que se encuentra privado de la libertad desde 2016, pero que, según la investigación, mantiene el control sobre la estructura conocida como Familia P, dedicada al microtráfico, la extorsión, el secuestro y los homicidios en la capital nortesantandereana. Este hallazgo, confirmado por fuentes judiciales, refuerza la hipótesis de que Herrera fue asesinado por su trabajo como periodista que denunciaba hechos de alto impacto en una región donde confluyen bandas criminales y economías ilegales.
Detalles de la captura y el operativo
Durante el operativo, las autoridades incautaron cuatro motocicletas, un taxi y tres teléfonos celulares que habrían sido utilizados en la planeación y ejecución del crimen. Uno de los elementos más llamativos de la captura de alias Demonio fue que este habría intentado dificultar su identificación cubriendo un tatuaje visible en uno de sus brazos. De hecho, este sujeto ya había sido detenido el pasado 15 de mayo por delitos de microtráfico, lo que evidencia su vinculación con la estructura criminal que opera en Cúcuta. La rápida reacción de la Policía y la Fiscalía, en coordinación con la recompensa ofrecida, permitió desarticular parcialmente la red logística que respaldó el atentado contra el periodista.
Los tres implicados permanecen a disposición de la Fiscalía General de la Nación, mientras avanzan las diligencias para establecer el grado de responsabilidad de alias Porras y de otros posibles involucrados. El caso ha generado una fuerte condena por parte de organizaciones de derechos humanos y gremios periodísticos, que exigen justicia ante un nuevo hecho de violencia contra la libertad de expresión en Colombia. La captura de estos tres presuntos implicados representa un primer paso en el esclarecimiento de un crimen que conmocionó a la región y que, según las autoridades, fue planeado minuciosamente desde un centro penitenciario.












