Colombia avanza en materia de protección animal con dos hitos sin precedentes que marcan un antes y un después en la garantía de derechos de los seres sintientes en el país. Mientras el municipio de Funza, en Cundinamarca, inauguró el primer Punto Fijo de Esterilización Animal con cobertura municipal en Colombia, la ciudad de Cali ejecutó el primer operativo de rescate al amparo del Artículo 22 de la Ley 2455 de 2025, conocida como Ley Ángel, que faculta el ingreso inmediato a inmuebles cuando se detectan situaciones de riesgo inminente para los animales.
El nuevo centro de esterilización en Funza, puesto en marcha recientemente por la administración de la alcaldesa Jeimmy Villamil Buitrago, representa un salto cualitativo en las políticas públicas de bienestar animal. A diferencia de las tradicionales jornadas masivas o los puntos móviles, este espacio ofrece atención permanente con cita previa, profesionalizando cada etapa del proceso. Las instalaciones cuentan con anestesia inhalada, que brinda mayor seguridad anestésica y favorece una recuperación más rápida, y están equipadas con monitores multiparámetros que vigilan los signos vitales en tiempo real durante las cirugías. Además, el lugar cumple con todos los requisitos técnicos, sanitarios y ambientales exigidos, y ya cuenta con el concepto favorable de Inspección, Vigilancia y Control (IVC) de la Secretaría de Salud.
Un modelo que cumple la ley y alivia a las familias
La iniciativa responde al mandato de la Ley 2455 de 2025, también conocida como Ley Salva, que exige a los municipios de primera categoría implementar programas e infraestructura de esterilización antes del año 2027. Con este nuevo servicio gratuito, Funza no solo se adelanta al plazo legal, sino que promueve la tenencia responsable y ofrece un alivio económico directo a las familias que tienen mascotas. «Nos sentimos muy orgullosos de inaugurar este espacio porque quienes tenemos mascotas sabemos que son un integrante más del hogar y merecen ser atendidas con amor, respeto y las mejores condiciones posibles. Hoy les entregamos a los funzanos un lugar pensado para proteger la vida y el bienestar de nuestros animales, con profesionales capacitados, equipamiento adecuado y un acompañamiento responsable en cada etapa del proceso», declaró la alcaldesa Villamil Buitrago, destacando el compromiso de su gobierno con la protección de los seres sintientes.
El precedente de Cali: un operativo histórico
De manera paralela, el 4 de junio de 2026, la ciudad de Cali escribió un capítulo histórico en la aplicación de la ley con un operativo sin precedentes en el barrio Compartir, en la Comuna 21. Tras una denuncia ciudadana, la Policía Ambiental y la Unidad Administrativa Especial de Protección Animal (Uaepa) articularon un procedimiento que, por primera vez, utilizó las facultades del Artículo 22 de la Ley Ángel para ingresar de inmediato a un inmueble ante indicios de riesgo inminente para los animales que allí vivían. El resultado del rescate fue desgarrador: tres perros fueron hallados con desnutrición severa, mientras que un cuarto animal fue encontrado sin vida. Los sobrevivientes fueron trasladados de urgencia al Centro de Bienestar Animal (CBA), donde reciben atención médica integral y valoración veterinaria especializada bajo el acompañamiento de la Uaepa.
«Este procedimiento marca un precedente en la ciudad y demuestra que las herramientas legales de protección animal hoy permiten actuar de manera oportuna, para salvar la vida de los seres sintientes cuando se encuentran en peligro»
Diego Bonilla, inspector de Policía de Cali
El operativo, liderado por el inspector Diego Bonilla y respaldado por el alcalde Alejandro Éder, constituye la primera aplicación de la Ley Ángel en la capital del Valle del Cauca. Este hecho demuestra que la nueva normativa no es letra muerta, sino un instrumento real para la intervención estatal en defensa de los animales. Mientras Funza marca la pauta en prevención con infraestructura fija y gratuita, Cali sienta un precedente en la respuesta ante la emergencia. Ambos casos reflejan un cambio de paradigma en el país, donde la protección animal empieza a ser una política pública con dientes, herramientas y voluntad política, aunque también dejan claro que queda mucho trabajo por hacer para garantizar el bienestar de todos los seres sintientes en Colombia.












